Seguridad del paciente: manejo seguro de la medicación

Cada 17 septiembre la Organización Mundial de la Salud (OMS) conmemora el Día Mundial de la Seguridad del Paciente, establecido oficialmente en la 72ª Asamblea Mundial de Salud del año 2019, según la resolución “Acción mundial en pro de la seguridad del paciente”.

El día mundial se basa fundamentalmente en el principio de “no hacer daño”. Así mismo, considera desafíos centrados en promover la concientización y participación social, el trabajo colaborativo y solidarios de sus Estados Miembros, para otorgar prestaciones de calidad como parte de una cultura de seguridad en las instituciones sanitarias.

Datos reportados por la OMS en su asamblea 2019, señalan que cada año millones de pacientes sufren lesiones o fallecen en el mundo por prácticas de salud inseguras, sólo en países de bajos y medianos ingresos se producen más de 134 millones de eventos adversos por año y aproximadamente 2,6 millones de muertes. En aquellos de altos ingresos, 1 de cada 10 personas sufre un daño durante la estadía hospitalaria.

Los avances científicos y tecnológicos, la investigación y adquisición de nuevos conocimientos en materias de salud y enfermedad, han incrementado el número de procedimientos invasivos, diagnósticos y terapéuticos, por ende, la exposición y vulnerabilidad de las personas para sufrir daños, especialmente en las unidades de paciente crítico donde la medicación intravenosa y de alto riesgo representa la alternativa terapéutica más relevante.

Para este año, la OMS determinó la “Seguridad de la medicación” como temática del Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2022, y apoyar el reto mundial de “medicación sin daño”.

Los errores en la medicación representan un grave problema de salud pública y un desafío permanente de las instituciones de salud, pues constituyen las principales causas de daños evitables. Los costos a nivel mundial superan los US$ 42 000 millones por año. Sin embargo, lo más importante es el impacto negativo en la vida de las personas, el cual trasciende también a la familia, comunidad y sociedad. Las consecuencias conllevan efectos a corto y largo plazo, en diversa magnitud e involucran la salud física y mental de las personas, incluyendo también al equipo de salud, y especialmente al de Enfermería.

El Nacional Coordinating Council for Medication Error Reporting and Prevention (NCCMERP) o Consejo Nacional de Coordinación para la Prevención y el Informe de Errores de Medicación, señala que, “un error de medicación es cualquier evento prevenible que puede causar o conducir al uso inapropiado de medicamentos o daño al paciente mientras el medicamento está bajo el control del profesional de la salud, el paciente o el consumidor. Dichos eventos pueden estar relacionados con la práctica profesional, los productos para el cuidado de la salud, procedimientos y sistemas, incluida la prescripción, la comunicación de pedidos, el etiquetado del producto, el empaque y la nomenclatura, la composición, la dispensación, la distribución, la administración, la educación, el control y el uso”. El NCCMERP además ordena y describe la gravedad de los errores en la medicación en cuatro categorías: A o error potencial; B, C, D error sin daño; E, F, G, H error con daño; I error mortal.

Diversas investigaciones centradas en el tema, tanto en Europa, Latinoamérica y especialmente Chile, han concluido que, los errores en la medicación ocurren con mayor frecuencia en las etapas de prescripción, transcripción y administración de la medicación, en Unidades clínicas de diversa complejidad, donde se asisten pacientes adultos, pediátricos y neonatos. Entre los factores asociados destacan aquellos provenientes de la organización y su estructura, como también por falla humana, atribuidos a fatiga, sobrecarga laboral, distracciones, personal de reemplazo, dificultades en la comunicación, prescripciones ilegibles, envasado o etiquetado similar, entre otros. A ello, se agrega el contexto de pandemia por COVID 19 que ha incrementado los riesgos de errores de medicación y daños colaterales. Además, en el equipo de Enfermería se describen subnotificaciones de errores en la medicación por temor a medidas disciplinarias y punitivas.

Las recomendaciones de la OMS y sugerencias propuestas por los investigadores en la materia, sostienen que las principales estrategias son la inversión en tecnología para aumentar las prescripciones electrónicas, el uso de códigos de barra para dispensar y controlar la medicación, la utilización de bombas de infusión continua, generar espacios de manejo de la medicación libre de riesgos, capacitación continua del equipo de salud, actualizaciones de protocolos de manejo y administración, centrar esfuerzos en personas más vulnerables como son neonatos y niños y niñas por la inmadurez de sus sistemas y variaciones en peso y superficie corporal, promover sistemas de notificación de errores efectivos y no punitivos, que permitan aprender desde el error y proponer planes de mejora continua, como también mantener una comunicación efectiva en el equipo y con el paciente, entre otras propuestas validadas.

La OMS además promueve permanentemente la aplicación de los yo y los correctos de la medicación: medicamento correcto, paciente correcto, dosis correcta, hora correcta, vía de administración correcta, preparar Ud. mismo el medicamento, administrar Ud. mismo el medicamento, tener responsabilidad de la administración, registro correcto y razón correcta.

El manejo de la medicación libre de errores responde a una de las metas internacionales en seguridad de pacientes, donde la responsabilidad de las instituciones y equipo de salud, deben dar respuesta a las expectativas y satisfacción de los usuarios, para controlar los riesgos de daño, la discapacidad e incluso la muerte. Por ello, se debe continuar trabajando en una cultura de seguridad para la medicación, que permita identificar fragilidades en las diferentes etapas de la utilización de medicamentos y en las buenas prácticas orientadas a la mejora continua de la calidad de los procesos.