OVISNOVA: Centro de Innovación y Desarrollo que trabaja en el rescate y mejoramiento de la ganadería ovina

El Centro de Investigación de la Universidad Santo Tomás (UST) tiene por objetivo rescatar, modernizar y potenciar la actividad ganadera ovina en sectores del secano en las regiones de O’Higgins y del Maule. 

En la década del 50 en Chile —reconocido entonces por su agricultura y ganadería— comenzaban a llegar telas extranjeras de material sintético que fueron acogidas de buena manera, principalmente por su bajo precio. Si bien los compradores vieron en los chalecos de poliéster y los abrigos de algodón un gran paso hacia la modernidad, los productores notaron cómo rápidamente bajaron sus ventas Entre ellas, la lana de oveja de raza merino, considerada una de las más finas, comenzó a desaparecer lentamente de la VI región, acotándola a un grupo reducido de ganaderos que mantuvieron la raza en sus sistemas productivos ovinos.

Desde hace más de 10 años que la investigadora y Médico Veterinario, Marcela Gómez, trabaja junto a estos productores y desde el año 2014, a través del Centro de Innovación y Desarrollo Ovisnova UST, desarrolla iniciativas de innovación y modernización de la producción ovina en sectores del campo chileno de secano de las regiones de y del Maule. Lugares de alta vulnerabilidad y que están caracterizados por tener tierras altamente degradadas a causa de años de tradición agrícola, sobrepastoreo animal y una demografía envejecida, y donde la producción de ovejas es el gran sustento económico de las familias.

Actualmente Ovisnova UST, donde también participa el Médico Veterinario, Carlos Serrano y el Ingeniero Agrónomo, Giordano Catenacci, gestiona los proyectos FIC O’Higgins, “Sello Merino para la Ruta Textil” y “Capital humano para la Ruta Textil” en donde se busca contribuir al rescate de la raza merino, involucrando a los diversos actores de la zona y logrando que estos animales y su lana vuelvan a tener la relevancia de décadas atrás.

La ruta de la lana

Usada como ropa deportiva, como primera capa o para la confección de distintos tipos de prendas, la lana merino se caracteriza por ser un producto de alta calidad. “Es la lana por excepción para trabajar textiles de mayor calidad, por su finura con menor diámetro en micrones, que la lana de otros animales, lo que significa que, al contacto con la piel, no pica, no produce alergia y además es muy térmica” agrega la investigadora de la Universidad Santo Tomás, Dra. Marcela Gómez.

Solange Lagos, tejedora de la comuna de La Estrella de la provincia de Cardenal Caro de la Región de O’Higgins, fue una de las participantes del proyecto. “Para mi fue maravilloso, porque no conocía esta lana hasta antes del proyecto. Es como el algodón, esa es la sensación al palparla. Es muy bonito porque tenemos la materia prima acá, en nuestra región y no lo sabíamos” señala. Con esta materia prima las artesanas desarrollaron una línea nueva de vestuario, innovadora y moderna, lo que agregó valor a su trabajo y a la cadena de producción textil asociada a lana de ovino.

En 2017 un nuevo proyecto FIC O’Higgins fue adjudicado al Centro Ovisnova denominado “Sello Merino para la Ruta Textil”, ha permitido trabajar en conjunto con los agricultores de la zona para mejorar la calidad de la fibra de estos animales a través de un programa selección y cruzamiento. Lo anterior, con el objetivo de poner esta lana a disposición de las artesanas, y preparar hilados finos para mercados de exportación.

Agricultura regenerativa

Otra línea de desarrollo de Ovisnova UST es la Agricultura Regenerativa. Este concepto hace referencia a un método holístico que lleva a recuperar los recursos naturales y que se basa en principios y prácticas agrícolas que permiten enriquecer y optimizar los suelos, mejorar las cuencas hidrográficas y aumentar la biodiversidad. }

“Esta técnica no hace otra cosa que imitar a la naturaleza, promoviendo la biodiversidad y balance del ecosistema. En ese sentido, el manejo inteligente de los animales para aumentar la materia orgánica del suelo, la mínima labranza, el manejo del agua con tecnologías como la linea clave o Key-line, son algunas de las grandes formas de apoyar a que este proceso de cambio se lleve a cabo”, explica la académica.

Según cuenta la Directora de Ovisnova UST, este modelo sistémico de agricultura es un cambio absoluto en el modelo de hacer agricultura que implica diferentes etapas: desde la recuperación de los suelos o “hacer suelo” incorporando materia orgánica e infiltrando el agua lluvia en el suelo dañado para que esta agua quede en el campo y no se pierda; la aplicación de sistemas inteligentes de producción animal; el rediseño del paisaje, hasta la generación de masa crítica para el desarrollo de políticas públicas sobre esta materia, a mediano y largo plazo.

 

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