La política del salario mínimo, a nivel mundial, nace con el objetivo de asegurar condiciones básicas del trabajador y su grupo familiar, es decir, se espera que alguien que gane dicha remuneración sea capaz de salir de la línea de la pobreza junto a su familia. Para el 2018 en Chile esta cifra equivale a $276.000, un aumento de 2,2 por ciento a comparación del último valor establecida en julio del 2017.

En tanto a la Encuesta Suplementaria de Ingreso elaborado por el Instituto Nacional de Estadística en Julio 2017 muestra que el 50 por ciento de los trabajadores, ganan menos de $340.000 mensuales de un total de 7,64 millones de asalariados. Por su parte, el Ministerio de Desarrollo Social establece la línea de pobreza, para un hogar de cuatro personas, en $417.328. Es decir, aproximadamente la mitad de los jefes de hogar que trabajan no alcanzan a cubrir la totalidad de la línea de pobreza, siendo incapaces de sacar a su grupo familiar de esta condición.

A su vez, destacar que la línea de extrema pobreza es de $278.232; por lo tanto, la persona que perciba el salario mínimo no podría quitar de esta categoría a su familia.

A esta remuneración mínima se debe descontar los valores de leyes sociales (pensiones, salud y seguro de cesantía) siendo el ingreso líquido aproximadamente $220.000. El grupo familiar debe repartir este valor entre las necesidades básicas como alimentación, transporte, salud, educación y vivienda. El trabajador que se encuentra en dicha posición debe visualizar alternativas complementarias de financiamiento, como es el caso del crédito de consumo o estar a la esperar que otro miembro de la casa contribuya al sustento del hogar.

Con respecto al aumento de salario mínimo, éste obedece a un sistema plurianual el cual busca ampliar el sueldo mínimo en cuatro alzas graduales a un total de $26.000 desde enero 2016, siendo el último incremento este enero 2018. Dicho sistema es positivo, siempre y cuando las proyecciones económicas en Chile, a lo largo de dos años se mantengan. Por otra parte, una propuesta a considerar a la mejora del sistema salarial sería calcular el sueldo anualmente en escenarios donde exista crecimiento o decrecimiento de productividad. Además de establecer y cumplir negociaciones salariales con las partes vinculantes, destacando en ellas el trabajador y empleador, siendo estos referentes principales en la discusión salarial, presente ante el poder político.

Finalmente, siguiendo la tendencia de crecimiento económico chileno para el año 2035 la remuneración mínima y la línea de pobreza alcanzarán cifras de $419.000 y $606.530 respectivamente. Aunque Chile tenga uno de los salarios mínimos más alto de la región todavía se debe avanzar hacia una política remuneraría más acorde, considerando indicadores de pobreza y opiniones de agentes afectados por este sueldo, que incluso trabajando se pueden considerar pobres.