El Mes de María es una instancia de reflexión de las virtudes de nuestra Madre: humildad, caridad, paciencia, esperanza, entre muchas otras.

María es la representación del amor infinito, por ello este mes nos invita a pensar seriamente cómo hoy tratamos al prójimo, al que sufre, a nuestras madres, a nuestras mujeres, a nuestras propias Marías.

El ejemplo de nuestra Madre es un puro acto de amor, humildad, caridad, perdón. ¿Cuánto de esto hemos dejado de hacer hoy ensimismados en nuestras propias necesidades, dolores, preocupaciones? ¿Cuánto estamos dispuestos a sacrificar por amor?

Las tribulaciones de la vida a veces endurecen alma y corazón y dejamos de avanzar, buscando justificaciones para detenernos en nuestra propia insatisfacción.

Este mes de la mano de María, estamos llamados a hacer una introspección, pensar cuánto estamos dejando de hacer, de dar y también por qué dejamos de agradecer.

Finalmente es bueno aprovechar este tiempo que Ella nos ofrece, para ir preparando nuestro corazón a la llegada pronta de la Natividad del Señor.

Cambiemos la cara de estas fechas con más muestras de amor, bondad, esperanza y perdón, partiendo por nosotros mismos.

Pensar no duele dar y amar tampoco.