Una de las mayores dudas y preocupaciones al trabajar con niños(as), es si pueden hacer ejercicios con resistencias (asociado generalmente a levantar pesas) y hoy se sabe que los beneficios pueden ser mayores que los riesgos que tiene el entrenamiento, según evidencias publicadas por Faigenbaum y Gregory en “Current Sports Medicine Reports”.

El entrenamiento de fuerza, como el que utiliza pesas (adecuadamente prescrito), siempre es recomendable, trae muchos beneficios, esto según investigaciones publicadas en variadas revistas de pediatría y entrenamiento, incluso estudios de Huang Tseng-Tien y Kirsten Ness en International Journal of Pediatrics, evidencian que niños desde 4 años con cáncer (incluyendo leucemia linfoblástica aguda), se ven beneficiados en ganancias de fuerza y masa muscular, rangos de movilidad articular y respuestas a los tratamientos después de entrenar 16 semanas con pesas.

Hay mitos que aseguran que los menores que trabajaban con pesas de forma sistemática, tienen problemas de crecimiento, lo cual no tiene sustento científico. También existe la creencia que entrenar con pesas sólo es beneficio después de la pubertad, por el desarrollo hormonal, lo cual es discutido por investigadores del German Sport University Cologne, liderados por Michael Behringer. Todo va en un correcto aprendizaje de los ejercicios y también una adecuada estructuración en los contenidos de la carga, donde hay parámetros básicos, como el volumen, duración y numero de estímulos; la intensidad, que se calcula en relación a lo máximo que pueden levantar y/o la percepción subjetiva del esfuerzo; la densidad, que es la relación temporal entre el trabajo y descanso y la frecuencia, que es el número de sesiones semanales, mensuales o anuales.

Un ejemplo didáctico: un(a) niño(a) de 10 años que realiza dos series de 12 sentadillas con el 50% de su máximo, genera un menor estrés óseo y articular, que un niño corriendo, ya que el peso del cuerpo al impactar en un pie, es mucho mayor y hay menor control de variables externas.

En resumen, no hay una edad ideal para comenzar a usar pesas en el trabajo con niños, se debe evaluar cada caso en particular, pero se registran estudios en el ámbito de la salud, realizados en niños desde 4 años, los cuales no presentan inconveniente alguno.

Por ejemplo, los bebés, cuando se ponen de pie, usan fuerza máxima, la tensión muscular que ellos generan para llegar a la bipedestación, proporcionalmente es la misma que un deportista levantando una carga máxima o una dueña de casa corriendo un mueble, la única diferencia, es que, en el entrenamiento del deportista, se puede controlar la carga. En relación a la evidencia científica de niños que tengan daños o problemas articulares, el docente indica que no hay registros, dado que los principales problemas que se presentan son accidentes que se deben a la falta de supervisión, como que se le caiga un disco en un pie.

En el ámbito de la salud, puede ayudar a nivel biomecánico, en la prevención y tratamiento de algunas alteraciones posturales, a nivel morfológico, aumentando la densidad mineral ósea y modificando la composición corporal de niños con deficiencias de masa muscular y/o exceso de tejido adiposo, a nivel fisiológico, regulando parámetros metabólicos, y también a nivel psicológico, aumentando la autoconfianza, autoestima y capacidad de superación personal, entre otras.

Recomendaciones para un entrenamiento seguro:

-Trabajar con un(a) profesional calificado(a) para el entrenamiento de fuerza en niños, idealmente un profesor de educación perfeccionado en el área (supervisando en todas las fases).

-No saltarse la etapa de adaptación anatómica y trabajar con pesos una vez adquirida la técnica de los ejercicios.

-Se debe evaluar cada caso.

-Se recomienda iniciar con dos a tres sesiones semanales, dando énfasis al desarrollo de la zona media del cuerpo, músculos estabilizadores y aprendizaje de los ejercicios.

-Entrenar con objetivos claros, distinguiendo entre educación, salud y deporte.

-Evaluar sistemáticamente las adaptaciones del niño y las metodologías utilizadas.

– Controlar la carga del entrenamiento con test de fuerza, pero también en base a la percepción subjetiva del esfuerzo del niño.

-Cada niño debe recibir un entrenamiento individualizado (el entrenamiento debe adaptarse a la persona y no la persona al entrenamiento).