Nuestro país discute los pros y contras de una Reforma Laboral que, según los expertos, parece descontextualizada, pues se basaría en paradigmas de una economía industrial del siglo pasado, con sistemas económicos cerrados, sustitutivos de importaciones y un ideal de trabajo lejano a la economía global y abierta al mundo que hoy impera.

Tanto es así que la propuesta prioriza sólo a una pequeña parte del mercado del trabajo y no se ajusta a los reales intereses de los jóvenes que ingresan al mundo laboral, quienes se caracterizan por ser un emprendedor: inmediatos, respetuosos de la diversidad y de la libertad, en el más amplio sentido.

“Una de las principales condiciones que debe tener un emprendedor y que está presente en los grandes hombres y mujeres, genios de las distintas disciplinas es que, además de sus condiciones innatas y talentos, son sumamente perseverantes.”

El trabajo como lo hemos conocemos hoy está en franca retirada. Las fronteras de las profesiones, carreras y cargos son cada vez más difusas y nos obligan a desafiar creativamente muchas de las prácticas laborales que antes se honraban, y así sumarse al ritmo de la innovación continua de las organizaciones.

Esto nos lleva por el camino de la innovación y el emprendimiento, que más allá de los slogans debe convertirse en un imperativo –y no limitarse a la creación de empresas, sino también aplicarlo a sus “empleados”- para enfrentar las nuevas organizaciones, caracterizadas por una estructura liviana y eficiente, con pocos ejecutivos y una importante cantidad de personal con poder de decisión y empoderamiento, que cubre sus necesidades vía outsoursing o a través de ex – trabajadores quienes se transforman en proveedores independientes.

Aquí la capacidad de reinventarse es fundamental, tanto como poseer nuevas habilidades para enfrentar la vida.

Una de las principales condiciones que debe tener un emprendedor y que está presente en los grandes hombres y mujeres, genios de las distintas disciplinas es que, además de sus condiciones innatas y talentos, son sumamente perseverantes.

He sido consultor de más de 30 empresas pequeñas y medianas (Pymes), y esta cualidad de los empresarios es uno de los elementos más admirables de su gestión. Incondicionales con su negocio e insistentes en llevar cabo su proyecto, pese a lo que digan los expertos, capaces de levantarse frente a las adversidades que los afectan con mayor fuerza.

Los emprendedores son un eslabón fundamental para la economía y para el desarrollo y crecimiento de la sociedad del Siglo XXI.