La iniciativa contó con la ponencia del Dr. Shiloh Schulte, experto estadounidense y Coordinador del Programa de Recuperación del Pilpilén, quien se refirió al trabajo que realizan con el objetivo de preservar el hábitat de la avifauna.

En el auditorio de la sede Santiago Centro del IP-CFT Santo Tomás tuvo lugar, el viernes 10 de enero, el segundo encuentro de la Red para la protección de las Aves Playeras, agrupación que reúne a 10 organizaciones de diferentes zonas del país con el objetivo de realizar acciones para preservar el hábitat de distintas especies aviares presentes en el país.

La iniciativa, que contó con la presencia de la Decana de la Facultad de Ciencias de Universidad Santo Tomás, Carmen Espoz, tuvo como principal expositor al Dr. Shiloh Schulte, experto estadounidense y Coordinador del Programa de Recuperación del Pilpilén, quien se refirió al trabajo que realizan con el objetivo salvaguardar el ecosistema de la avifauna.

Durante su ponencia, el representante de Manomet, organización sin fines de lucro basada en la ciencia para la observación de aves en Estados Unidos, expuso que “el cambio climático está produciendo efectos preocupantes en el hábitat del Pilpilén”, ejemplificando en las medidas que están adoptando para reducir la declinación de esta ave playera, que en el país norteamericano, se estima, tiene una presencia de 20.000 ejemplares.

Acto seguido fue el turno de Sharon Montecino, becaria del Programa Coastal Solutions del Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell, Estados Unidos, quien, junto a Franco Villalobos, expuso sobre la labor que desempeña la Red para la protección de las Aves Playeras, organización que trabaja en 13 zonas desde Arica hasta la costa de la Región del Maule en el monitoreo del Pilpilén y el Chorlo Nevado, dos de las principales especies de aves playeras presentes en las costas chilenas.

En ese sentido, Montecino, destacó que la acción del hombre está causando un deterioro importante en el hábitat de estas aves y un daño mayor podría provocar severos efectos a la biodiversidad del lugar.

“Hay muchos problemas con la conservación de la biodiversidad en general, pero las aves playeras son las que sufren mayores declinaciones poblaciones, por eso hay mucho esfuerzo por preservar sus hábitats. Además, donde ellas habitan, son sitios con gran intervención humana, ya que son zonas donde se suele concentrar las actividades turísticas, el desarrollo portuario, y, ahora último, también el desarrollo inmobiliario. Por eso, estamos trabajando para compatibilizar esos usos humanos con la protección del medioambiente”, sentenció.