Continuando con el ciclo de charlas de las zoonosis, en esta oportunidad se repasaron los alcances e implicancias de más enfermedades contagiadas a los humanos, a través de la alimentación.

Dos nuevas enfermedades zoonóticas fueron abordadas en la cuarta charla del ciclo “Una Salud y Zoonosis: ¿Qué enfermedades nos pueden transmitir los animales?” Se trató de la segunda instancia dedicada a animales de producción, con la anisakidosis y la hidatidosis.

En primer turno, el académico de la Escuela de Medicina Veterinaria UST Santiago, Rubén Moreira, trató la hidatidosis (o equinococosis quística), que es una zoonosis parasitaria producida por céstodos del complejo Echinococcus y se reconoce a cuatro tipos de estos como capaces de ser transmitidos al hombre: granulosus, ortleppi, canadiensis y multilocularis.

Es una enfermedad de distribución mundial, propia de sectores ganaderos, y Chile es considerada una zona de alta endemia. No obstante, la OMS la considera como una enfermedad desatendida porque afecta principalmente a poblaciones en condiciones socioeconómicas de pobreza, bajo nivel educativo y carencia de acceso a servicios sanitarios básicos. Puede causar la muerte o discapacidades graves con secuelas de por vida, aseguró el médico veterinario.

“El perro es el hospedero definitivo, que se infecta al alimentarse de vísceras (o cualquier otra estructura anatómica) crudas con quistes fértiles”, explicó Moreira. “El faenamiento doméstico de ovejas y cabras y la alimentación de perros con restos de faena, favorecen la presentación de hidatidosis humana”, añadió.

En Chile, las principales tasas de incidencia se encuentran desde la Región del Biobío hasta la de Magallanes, pero se dispara en la Región de Aysén (24 por cada 100 mil habitantes). Y en la zona norte, la Región de Coquimbo es la que presenta la tasa más alta.

“Los bovinos representan la mayor proporción de animales con hallazgo de hidatidosis en el país (entre un 75% a un 82% en los últimos años), seguidos por los ovinos, con un 17%”, representó el docente.

Los riesgos del creciente consumo de pescados crudos

La segunda parte de la sesión trató el tema de la anisakidosis, una enfermedad zoonótica subdiagnosticada que es causada por la ingestión accidental del nematodo en estado larvario L3 de la familia anisakidae, la cual -dentro de su veintena de géneros- los más importantes son el anisakis, el pseudoterranova y -en menor proporción- el contracaecum. “Los dos primeros son zoonóticos; son los que mayormente se han asociado a estos cuadros de parasitosis en seres humanos producto del consumo de pescados crudos”, afirmó Álvaro Machuca, académico de la Escuela de Medicina Veterinaria UST Talca.

Sus hospederos definitivos son los mamíferos marinos (cetáceos, marsopas) que han consumido los hospederos paratécnicos (peces o crustáceos donde la larva no se sigue desarrollando). “Nosotros, los humanos, ingresamos como hospederos accidentales cuando consumimos estos peces o calamares infectados con las larvas L3”, resumió el especialista. La especie de pescado con la mayor prevalencia de anisakidos, es -por lejos- la merluza (austral o común), que además es el pescado de mayor consumo en Chile.

Los dos principales cuadros clínicos presentados en seres humanos, son los gastrointestinales y los alérgicos. En la mayoría de los casos, el parásito se aloja en el estómago (sobre el 93% de los casos), generando un fuerte dolor abdominal y sólo en un 2% a nivel intestinal, generando vómitos, diarrea, náuseas y ocasionalmente fiebre. “

Son signos bastante inespecíficos y son muchas las enfermedades que pueden generar estos síntomas, por lo tanto importa mucho la anamnesis y el examen clínico”, apuntó Machuca.

En el caso de la alergia, nuevamente aparecen signos gastrointestinales, pero se suman la urticaria, el angioedema (facial, particularmente). Puede haber signos respiratorios (rinitis, tos, asma) y, en algunos casos más dramáticos, puede haber shock anafilácticos. No obstante, todos los síntomas desaparecen luego de simplemente remover endoscópicamente las larvas presentes en el organismo.

El facultativo recomienda que las personas sepan que este parásito existe y que puede producir cuadros gastrointestinales, como también aumentar las fiscalizaciones a todo nivel, ya sea en las caletas, traslados, almacenamiento, lugares de venta, ventas ilegales y, al momento de comer, hacerlo en lugares legalmente establecidos. Finalmente, en casa, aconseja propicias condiciones de almacenamiento, siempre congelando los productos al menos 24 horas antes de su consumo.