En un trabajo conjunto con la Seremi de Salud, la Universidad Santo Tomás se une a los esfuerzos para prevenir esta enfermedad zoonótica, cuya principal medida de prevención es la vacunación de los animales domésticos.

Con la firma de un convenio entre la Secretaría Regional Ministerial de Salud del Biobío y la UST, se oficializó recientemente el acuerdo que permitirá el procesamiento transitorio de muestras de casos sospechosos de rabia en la Clínica Veterinaria de la Universidad Santo Tomás sede Concepción.

Este importante hito permitirá a la Seremi almacenar las muestras en los laboratorios para ser derivadas al Instituto de Salud Pública del Ministerio, facilitando así el proceso de diagnóstico de esta enfermedad que puede ser transmitida a los humanos y cuyo último caso se detectó en el año 2013 en Quilpué.

El coordinador regional de Zoonosis de la Seremi de Salud, médico veterinario Rodrigo Flores, señaló que en la Región del Biobío este año y hasta el mes de septiembre se han presentado 13 casos positivos a rabia, todos correspondientes a murciélagos, de los cuales tres pertenecen a la provincia de Biobío, nueve a Concepción y uno a la provincia de Arauco. Explicó que durante el 2018 en total se presentaron 13 casos positivos todos correspondientes a murciélagos, en las provincias de Ñuble (3), Biobío (2) y Concepción (8).

Esto implica que a la fecha existe un alza de casos y es de relevancia tomar conciencia de esta enfermedad y las medidas preventivas asociadas. “Es por eso que la UST quiere ser un aporte a este trabajo colaborativo, que también incidirá en la formación profesional de los estudiantes de la carrera de Medicina Veterinaria” indicó Carlos Barrientos, director de la carrera.

El académico explicó que el convenio otorga también la posibilidad de vinculación con la comunidad en otras actividades desarrolladas en conjunto con la Seremi de Salud de la Región del Biobío, aportando de esta manera tanto a la salud animal como de las personas.

Rabia

La rabia es una enfermedad viral infecciosa que acaba siendo mortal en casi todos los casos, una vez que han aparecido los síntomas clínicos. El virus es transmitido por perros domésticos en un 99% de los casos. No obstante, la enfermedad afecta a animales domésticos y silvestres, y se propaga a las personas principalmente por la saliva, a través de mordeduras o arañazos (OMS).

En Chile, el ISP (Instituto de Salud Pública) ha detectado murciélagos insectívoros positivos a rabia desde el año 1985, lo que significa que existe un ciclo silvestre de rabia en nuestro país. Desde el punto de vista epidemiológico esto se traduce en que los murciélagos constituyen un reservorio del virus de la rabia y, por lo tanto, pueden transmitirlo a animales domésticos e incluso al hombre.

La rabia es una enfermedad zoonótica,  que se transmite de los animales a las personas. En humanos se describe un cuadro clínico neurológico precedido por una sensación de angustia, cefalea, fiebre, malestar general y alteraciones sensitivas indefinidas que a menudo guardan relación con el sitio de inoculación, es decir, desde la zona donde ocurrió la mordida. La enfermedad evoluciona hasta la aparición de parestesia o parálisis, con espasmo de los músculos de la deglución al intentar tragar, lo que provoca la hidrofobia; le prosiguen delirios, convulsiones y finalmente la muerte (MINSAL, Norma Técnica Vacunación en Humanos). La principal medida de prevención de la rabia es la vacunación de los animales de compañía.