Suyein Rifo: «Claro que me da nostalgia, el ambiente que se crea en los Trabajos Voluntarios es muy lindo»

  • Casi seis años participando en los voluntariados de Santo Tomás llegaron a su fin para la representante de Enfermería de UST Viña del Mar. «Estoy cerrando un ciclo, pero me voy feliz de haber aceptado todas las oportunidades que me dieron», dice.

Un dato es suficiente para entender la relación de Suyein Rifo con el voluntariado: Participó en los Trabajos Voluntarios de Santo Tomás incluso antes de pisar una sala de clases en la institución. ¿Cómo lo hizo? Se matriculó a fines de 2017 en Enfermería de UST Viña del Mar (en ese tiempo no se postulaba a través del sistema centralizado), se enteró de este programa por las redes sociales de la Dirección de Asuntos Estudiantiles y preguntó si podía unirse. Le dijeron que sí y se sumó a los Trabajos Voluntarios de Verano 2018 en Monte Patria sin conocer a nadie. Desde ese momento, no faltó a ninguno. Ni de Invierno ni de Verano.

Pasaron los años, “ascendió” rápidamente de comunera a jefa y hace pocos días le tocó cerrar el ciclo: Ya terminando su carrera, los Trabajos Voluntarios de Invierno en Limache se transformaron en su última participación en el voluntariado tomasino. “Claro que me da nostalgia. Voy a extrañar esto, el ambiente que se crea es muy lindo, ver que hay otra gente como uno que está acá en vez de estar descansando en su casa. Me da pena, pero trato de no pensarlo mucho para no ponerme a llorar”, dice.

Suyein recuerda que asistió a sus primeros Trabajos Voluntarios “casi por la curiosidad de conocer más gente, pero después me di cuenta que lo que se logra es muy bonito. Por ejemplo, en mi primer voluntariado de invierno fuimos a una zona donde los vecinos no se hablaban, había mucha droga y delincuencia. Pero el hecho de estar nosotros ahí trabajando significó que los vecinos pudieran salir hasta más tarde a las calles, ya no andaban con la capucha del polerón escondiendo la cara, los niños salían a usar las plazas. Vamos a lugares complejos, pero notamos que los vecinos se sienten más seguros cuando estamos nosotros. Y ahí te das cuenta que por un lado lo pasas bien, pero por otro también estás aportando”.

Potenciar el liderazgo

“¿Cuánto he cambiado desde el 2018? Mucho. Al primer voluntariado fui a obedecer no más, a hacer lo que me dijeran, pero después en el rol de jefa fui aprendiendo, con harto ensayo y error. Al principio me estresaba, quería darle en el gusto a todos, a los compañeros y a la comunidad, pero después me relajé. Aprendí a plantear reglas, a poner límites, a acercarme mejor a los compañeros. La DAE también me fue entregando herramientas, como la Escuela de Líderes o Balloon U, dos instancias donde participé y que me sirvieron para potenciar mi liderazgo. Ahora ando más relajada, confío en las subjefas, entonces puedo delegar. Antes era como ‘yo tengo que hacer todo o si no va a salir mal’. Ahora no, sólo les pregunto si todo está bien o si falta algo, pero confío”.

Suyein cree que los voluntariados le ayudaron a forjar su carácter, característica que también le va a servir en su carrera. “O sea, las enfermeras son jefas de equipo. Si yo no hubiera tenido esta instancia del voluntariado, no habría podido desarrollar todas estas habilidades hasta que llegara a mi lugar de trabajo. Sé armar equipos, confiar en la gente. Yo estoy muy dispuesta a que los demás sean jefes, pero si veo que no hay ninguno, para mí no es problema asumir ese rol”, asegura.

De estos casi seis años en los Trabajos Voluntarios de Santo Tomás, dice tener recuerdos buenos y malos. “Mis mejores recuerdos son del primer voluntariado. Pensé que no me iban a recibir bien, como no conocía a nadie, pero justo me tocó un grupo de chicas de Viña que me apañaron en todo. ¿El peor recuerdo? Cuando partí como jefa en los Trabajos de Verano me tocó una subjefa de otra sede que era mayor que yo y parece que no quería que una cabra chica la mandara. Me hizo un poco la vida imposible, inventaba cahuines y yo estaba muy afligida. Pensé que no estaba cumpliendo con las expectativas, así que me acerqué a los chicos de la comunidad y me subieron tanto el ánimo, me dijeron que estaba haciendo las cosas bien, que me di cuenta que me querían y hasta el día de hoy estamos en contacto y siempre tenemos una palabra de aliento para cada uno. De lo malo saqué algo bueno”.

Cerrando un ciclo

Cuando los Trabajos Voluntarios de Invierno en El Colorado, Limache, están llegando a su fin, Suyein entiende que en su vida también se está terminando una etapa. Aunque aún no lo asume completamente: “Sí, me doy cuenta que estoy cerrando un ciclo, estoy entrando a la vida adulta, pero no quiero, como que quiero ser un niño eterno, Peter Pan. Fue un poco fuerte asumir que estoy dejando esta vida de estudiante, de voluntaria, que tengo que empezar a buscar trabajo, aunque gracias a Dios no tengo una necesidad o urgencia que cubrir. Pero se está cerrando un ciclo que no quiero cerrar. Espero seguir acá de algún modo, soy parte del Team de Admisión, pero igual tengo que hacer lo mío. Hay que dejar un legado y yo espero haberlo dejado con este equipo”.

La pena se asoma en sus palabras, pero no duda en asegurar que se va contenta de los Trabajos Voluntarios y de Santo Tomás. “No en todas las instituciones educativas se dan estas instancias, yo estudié en otra universidad antes, estuve dos años y nunca vi este tipo de actividades, nunca tuve una cercanía con mi jefa de carrera, mientras que acá eran tan fácil como llegar, tocar la puerta y hablar con ella. Allá tampoco supe del DAE, acá el DAE me agarró desde el primer voluntariado y no me soltó más, me invitaban a todo porque sabían que iba a aceptar. Creo que aproveché todas las instancias que me entregaron y que en otros lugares no se dan, entonces estoy muy feliz de las oportunidades que me dieron y feliz conmigo misma por haberlas aceptado”.

 

Loreto Caviedes, directora DAE de sede Viña del Mar, entrega un reconocimiento a Suyein Rifo.