Alumnos del área informática cumplieron con crear aplicaciones para las empresas en las que se desempeñaron.

El año académico 2020 ha sido sin duda todo un desafío para docentes, apoderados y estudiantes quienes se han debido adaptar a una nueva forma de acceder a clases y continuar con sus estudios, debido a la crisis sanitaria. A través de diversas plataformas on line han mantenido su aprendizaje a distancia, un cambio que también ha afectado a los estudiantes de educación superior que deben realizar su práctica profesional.

De este modo, la primera aproximación al mundo laboral ha tenido un nuevo componente: el teletrabajo.  Estudiantes de la carrea Analista Programador del IP Santo Tomás, sede Ovalle vivieron esta experiencia, la que significó un doble desafío,  que no sólo puso a prueba su formación profesional, sino que también su capacidad de autogestión.

Marvin Chávez, (24) estudiante de Analista Programador, realizó su práctica en la empresa JPMartin SpA, para la cual desarrolló una aplicación de gestión de pagos tanto para los proveedores de la empresa como para las ventas.

Durante el tiempo que duró su práctica, nunca asistió a la empresa de forma presencial, todo su trabajo lo hizo a distancia, manteniendo contactos periódicos con su supervisora y con su profesor guía. Si bien el joven confiesa que al inicio le fue difícil trabajar con esta modalidad, asegura que le gustó realizar la práctica de este modo.

“Me hubiera gustado realizar la práctica en un establecimiento, pero realizarla en esta forma fue muy bueno para mí. Fue mucho más difícil, porque surgen muchas dudas que se consultan mediante correo o intentando contactar a la supervisora o al profesor guía, no es lo mismo que te estén guiando, pero de igual forma adquirí mucho conocimiento gracias a este método de teletrabajo, porque aprendí a hacerme horarios de trabajo, autoimponerme metas, me enseñó un método de trabajo que quizás me ayude en tiempo de cuarentena”.

Viviana Díaz, Ingeniera en Administración y  jefa administrativa de las empresas JPMartin SpA y Sociedad de Inversiones Kylimari SpA, dedicadas a la elaboración de vinos y la exportación de vino a granel, ubicadas en la localidad de Cerrillos de Tamaya, en la comuna de Ovalle, fue la supervisora de los estudiantes en su práctica.

Para ella, esta experiencia funcionó bien,  “independiente de que no estuvieron aquí se lograron cosas, como crear un producto final la experiencia para mí fue grata porque logramos algo que nosotros no tenemos. No teníamos ningún software para registrar algunos análisis, que se hacen sólo en Excel y existe el riesgo de que se borre un dato y se pierda todo”.

En cuanto a los conocimientos técnicos,  Marvin Chávez comentó que “al comienzo se me hizo difícil, pero aplicando lo que vi en el instituto, me gustó haber trabajado en esto, porque me ayudó mucho a desarrollar una aplicación de gran escala, que permitía trabajar con cálculos matemáticos, para calcular el IVA de un monto neto, o calcular el total”.

El futuro profesional señaló además que se basó “en aplicaciones que desarrollamos en el instituto, mucho de lo que vimos lo usé como referencia”, al mismo tiempo que tuvo que realizar un trabajo de investigación para lograr cumplir con lo que la empresa requería y lograr entregar “una aplicación que es funcional en su totalidad”.

En este aspecto, Viviana Díaz sostuvo que si bien está pendiente hacer una prueba real de las aplicaciones, se logró el objetivo de desarrollarlas, las que permitirán a la empresa  registrar análisis de laboratorio, registrar los pagos ya sea de compras y ventas, y realizar el inventario de cubas.

En cuanto al desempeño de los practicantes, Díaz dijo que “al inicio eran bien tímidos, a todos nos pasa que al inicio, recién saliendo nos cuesta hablar un poquito, al final los chiquillos se fueron soltando, me empezaron a enviar reportes por correo, para entender lo que  necesitaban y que me entendieran lo que les pedía. Fue un trabajo también de los coordinadores de práctica lograr que los estudiantes comprendieran qué es lo que se requería en la empresa”.

Oficina en casa

Otro de los desafíos de los estudiantes fue implementar en su hogar un espacio adecuado para trabajar. Para Marvin su primera dificultad fue que no contaba con una buena conexión a internet.

“Mi computador si era muy bueno para hacer este trabajo, pero no contaba con internet apropiada, pero gracias a Santo Tomás pude postular y acceder a una beca de conectividad, que me permitió contar con más gigas en mi plan y hacer la práctica sin problema”.

Una vez superado este inconveniente, el estudiante logró cumplir con los informes diarios que debía enviar a su profesor guía, los informes semanales a su supervisora y participar de las reuniones por videoconferencia.

Al finalizar esta experiencia, que es la antesala a su titulación, Marvin se siente muy satisfecho, sobre todo porque con ella reforzó la seguridad en sí mismo. “Esto me demostró que podía realizar una aplicación al completo, que era algo que no estaba tan seguro de poder hacer y lograr completarla al 100%. Ahora ya sé que puedo hacerlo y aprendí también cómo trabajar”.