¿Quién es Eloísa Díaz, el nuevo Tema Sello de Santo Tomás, y cómo representa nuestros valores?

La primera médica de Chile y Sudamérica fue elegida como figura inspiradora del Tema Sello 2026, que este año pone en el centro la fraternidad y la solidaridad como pilares de la formación integral que promueve Santo Tomás.

La fraternidad y la solidaridad son los ejes del Tema Sello 2026 de Santo Tomás, iniciativa impulsada por la Dirección de Formación e Identidad que busca profundizar en los valores que orientan el proyecto educativo institucional. Este año, la figura inspiradora es Eloísa Díaz, cuya trayectoria refleja de manera concreta estos principios.

Nacida en 1866, Díaz fue la primera mujer en titularse de médica en Chile y en Sudamérica, tras ingresar a la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile en una época en que la educación superior estaba reservada casi exclusivamente a hombres. Posteriormente dedicó su carrera al servicio público, especialmente a la salud infantil y al desarrollo de políticas de prevención en el ámbito escolar.

En palabras de Gabriel Zagal, Director de Formación e Identidad de UST, sede Santiago, «Eloísa Díaz Insunza no es solo una mujer más en la historia de la medicina chilena; sino es el símbolo de una ruptura de paradigmas que resuena profundamente en el proyecto universitario de Santo Tomás».

«Su legado se resume en estos puntos fundamentales que conectan su historia con la formación integral y los valores tomasinos», comentó, afirmando que Díaz «fue una mujer pionera de la Educación Integral en un contexto humanista cristiano, dado que la educación no se limita sólo a la instrucción técnica, sino al desarrollo de la persona en su dignidad».

Para Gabriel, «Eloísa Díaz encarna estos valores de dos maneras. Primero, en la superación de barreras, ya que fue la primera mujer en obtener el título de médica en Chile y en América del Sur, en 1887. Su paso por la Universidad de Chile validó la idea de que la inteligencia y la vocación no tienen género, sino un ancla en la dignidad humana, principio ético fundamental».

«Segundo, por su visión integral y sistémica de la salud en su época. Como directora del Servicio Médico Escolar, no se limitó a tratar enfermedades: también impulsó el desayuno escolar, la vacunación obligatoria y el diseño de mobiliario ergonómico. Entendía que, para que un estudiante aprenda (mente), debe estar nutrido y sano (cuerpo), base de una formación integral orientada al desarrollo humano», añadió.

En esa línea, sostuvo que «por otro lado, el vínculo con la fraternidad y la solidaridad implica reconocer al otro como un igual, con derechos y necesidades legítimas. De allí surgen las primeras ideas de inclusión, al abrir tanto la salud como la educación a personas postergadas por la sociedad de la época. Esto repercute directamente en el valor de la solidaridad, que se transforma progresivamente en política pública: va más allá de la caridad y se convierte en una determinación firme de compromiso con el bien común, de manera concreta. Se expresa en la priorización de la infancia, la lucha por la higiene en las escuelas y la promoción de transformaciones estructurales, un desafío permanente en todo tiempo y lugar».

«En conclusión, Eloísa Díaz es una mujer chilena referente porque demuestra que la excelencia académica y la fe en el progreso humano deben ir de la mano con un profundo sentido de justicia social y bien común. Por lo mismo, para una universidad cristiana como Santo Tomás, es ejemplo vivo de que la ciencia alcanza su mayor valor cuando se pone al servicio de la vida y la dignidad de toda la humanidad«, finalizó el Director de Formación e Identidad.