Fragata portuguesa: qué es, por qué aparece y cómo actuar ante su presencia

  • La fragata portuguesa es un organismo marino que se distingue por tener tentáculos de hasta 20 metros de largo. En cada centímetro cuadrado hay más de un millón de elementos urticantes.
  • Frederick Toro, académico e investigador de la UST explica sobre sus características, los riesgos asociados y las medidas de prevención resulta clave para proteger la salud de las personas.

Cada temporada estival, la presencia de la fragata portuguesa (Physalia physalis) vuelve a generar alertas sanitarias y cierres preventivos de playas en distintas zonas del país. Aunque suele confundirse con una medusa, se trata de un organismo más complejo, capaz de provocar dolorosas lesiones incluso cuando se encuentra fuera del agua o aparentemente muerto.

Según explica Frederick Toro, académico e investigador de la carrera de Medicina Veterinaria de la Universidad Santo Tomás, en una entrevista con Radio Infinita, la fragata portuguesa “no es una medusa propiamente tal, sino un sifonóforo: una colonia de organismos especializados que funcionan como una sola unidad”.

No es una medusa y puede ser peligrosa incluso muerta

A diferencia de las medusas comunes, la fragata portuguesa pertenece al grupo de los cnidarios coloniales. Está compuesta por distintas estructuras que cumplen funciones específicas, como la flotación, la captura de presas y la defensa.

“El problema es que sus tentáculos poseen células urticantes con toxinas capaces de generar daño incluso después de que el organismo ha muerto”, advierte Toro. Estos tentáculos pueden alcanzar varios metros de longitud y, muchas veces, no son visibles a simple vista en la arena o bajo el agua.

Por esta razón, el contacto accidental —al caminar, nadar o manipular el ejemplar— puede provocar una picadura dolorosa, con síntomas que van desde ardor intenso y enrojecimiento hasta reacciones alérgicas más severas.

¿Por qué la fragata portuguesa llega a las costas chilenas?

La aparición de fragatas portuguesas en las playas no responde a un aumento de la especie, sino a cambios en su distribución. Estos organismos flotan en la superficie del mar y se desplazan pasivamente, impulsados por el viento, las corrientes marinas y el oleaje.

“El cambio climático está modificando la circulación superficial del océano y los patrones de viento”, señala el académico de la UST. “A eso se suman las anomalías térmicas y fenómenos oceanográficos como El Niño, que favorecen que estos organismos lleguen a zonas donde antes no eran frecuentes”.

En ese sentido, su presencia en las costas chilenas es un fenómeno natural, asociado a transformaciones ambientales de escala global, y no a una invasión o introducción artificial.

¿Por qué se cierran las playas cuando aparece una fragata portuguesa?

Las autoridades sanitarias suelen decretar la prohibición de baño y actividades recreativas ante el avistamiento de fragatas portuguesas debido a la dificultad de controlar el riesgo de manera individual.

“No se sabe con certeza cuántos ejemplares hay ni hasta dónde se extienden sus tentáculos”, explica Toro. “Existe una alta probabilidad de exposición involuntaria, especialmente en niños, personas alérgicas o adultos mayores, que son los grupos de mayor riesgo”.

Además, la capacidad urticante se mantiene incluso cuando el organismo está varado en la arena, lo que justifica las medidas preventivas y los cierres temporales de playas.

Qué hacer y qué no hacer ante una picadura

En caso de contacto con una fragata portuguesa, actuar correctamente puede marcar la diferencia en la evolución de la lesión.

Qué hacer:

  • Lavar de inmediato la zona afectada solo con agua de mar.
  • Retirar cuidadosamente los restos visibles de tentáculos, sin frotar la piel.
  • Aplicar calor local, ya que las toxinas son sensibles a altas temperaturas.
  • Acudir a un centro de salud, especialmente si se trata de niños, adultos mayores o personas con antecedentes alérgicos.

Qué no hacer:

  • No usar agua dulce, ya que puede activar más toxinas.
  • No frotar la zona con arena, toallas u otros elementos.
  • No aplicar remedios caseros ni mitos populares, como la orina, que “no neutralizan el veneno y pueden empeorar la lesión”, enfatiza el académico.

Prevención y autocuidado: la clave para convivir con este fenómeno

Si bien no existen métodos efectivos para impedir que la fragata portuguesa llegue a las playas, la información y el autocuidado siguen siendo las principales herramientas de prevención.

Respetar la señalización, evitar el contacto con organismos marinos desconocidos y seguir las indicaciones de la autoridad sanitaria son medidas fundamentales para disfrutar del borde costero de forma segura.

“La fragata portuguesa es parte de los ecosistemas marinos y su presencia no se puede eliminar”, concluye Frederick Toro. “El desafío está en aprender a convivir con este tipo de fenómenos, reduciendo los riesgos para las personas a través de educación y prevención”.