Con la elección de 155 constituyentes se obtuvo un grupo heterogéneo de personas que tienen miradas diferentes respecto del Chile que se quiere, o el país que quieren. El desafío es cómo eso  derivará en la redacción de una nueva carta constitucional. La que debe aprobarse, además, por un plebiscito de salida. Al poco andar, ha habido algunos constituyentes que han dicho aquí “se hace lo que queremos nosotros”, otros constituyentes han destacado “lo valioso de la diversidad y que en las diferencias está el valor de los constituyentes”.

Entonces si consideramos que todos quienes fueron electos se van a juntar para acordar el escrito de una Constitución es bueno entender algunos conceptos de negociación que podrían ayudar a converger a estos constituyentes con una causa común llamada Chile.

El primer concepto que surge y que refleja el interés particular que tiene cada uno respecto a demandas, anhelos y causas que son importantes, se enmarca dentro de lo que se conoce como alternativa.  La alternativa es, básicamente, la postura de lo que yo quiero, priorizo, demando y anhelo. Si cada constituyente se focaliza en lo que él o ella quiere, anhela o prioriza; esta convención va a terminar siendo simplemente una conversación de sordos y no se va a llegar a ningún acuerdo.

El segundo concepto llamado intereses surge para que, justamente, no ocurra esa conversación de sordos. Los intereses se relacionan en cómo una persona internaliza en la propuesta que él quiere las demandas, intereses y anhelos de su contraparte. No para darle todo lo que el otro quiere sino que para internalizar lo que el otro desea y así encontrar coincidencias, más allá de las diferencias que puedan haber.

Y esto ocurre pues si usted tiene una mirada muy específica sobre un tema, bueno será que amplíe su perspectiva y viceversa. Si la mirada es muy amplia y global será bueno que la acote para entender perspectivas más específicas. Por tanto, si cada constituyente internaliza lo que el otro quiere, o lo que los otros quieren, dentro de su alternativa, se podrán lograr acercamientos con aquellos con los cuales yo tengo más diferencias y, así, poder lograr posiciones más comunes con quienes, en un comienzo, había diferencias. Al utilizar el concepto de intereses se podrán acercar posturas donde antes había discrepancias y, así, poder llegar a acuerdos específicos en beneficio de Chile.

El tercer concepto, llamado opción surge una vez que las partes entienden que hay intereses comunes, lo que hace aparecer zonas de acuerdos para una negociación.  Las opciones son los puntos de intersección, o zonas de acuerdos, entre los planteos de cada parte. Al existir una opción se puede establecer que hay un principio de acuerdo sobre ese punto en particular.  Y la suma de muchos acuerdos va a lograr una mejor redacción de una nueva Carta Magna.

Como dijimos al comienzo, si cada parte se pega a su posición (alternativa) nunca habrá acuerdo. En la medida que las partes internalizan sus intereses van a aparecer opciones que van a permitir llegar a consensos y en definitiva a una Constitución pensando en el país para todos. Así que el desafío para los constituyentes es saber entender estos elementos básicos de una negociación y poder plasmarlos en su trabajo para que sea fructífero, exitoso y de bien para todo Chile.