Recientemente el gobierno del Presidente Piñera celebró la aprobación de la Ley para la Creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Esta institucionalidad finalmente posiciona en un lugar clave para el desarrollo del país al sistema de ciencia y tecnología. Esta nueva institucionalidad nos permitirá contar con un articulador entre los actores que lo conforman, propiciando la generación de proyectos de investigación colaborativos e interdisciplinarios, evitando así la competencia por los fondos disponibles.

Este nuevo Ministerio tiene grandes desafíos. El primero, lograr -al menos- duplicar el gasto en I+D en Chile que hoy es de 0,38% (promedio OECD: 2,4%). En materias de inserción, se espera políticas que incrementen programas para académicos en IES. Como antecedente, hoy el gasto de las IES como % del PIB, según OECD y Scimago, en Chile es del 0,15%, Argentina 0,16% y Portugal 0,58%. Sin duda, se requiere fomento especial para la integración de jóvenes investigadores al sistema.

Asociado a la articulación, se necesitan instancias que mantengan conectados a los científicos del país en las distintas áreas del conocimiento, articulando una red de investigadores. Asimismo, se espera políticas para la divulgación científica y transferencia tecnológica.

En materias de innovación, se debe avanzar en una mayor articulación entre las OTL, Hubs y programas de innovación tecnológica en Universidades y – por supuesto – ser capaces de instalar una cultura de la innovación en Chile, sobre todo en científicos y centros de investigación.

Sin duda, son muchos más los desafíos que a esta nueva institucionalidad le competen. Lo importante es que hoy estamos sentando las bases para dar un salto, ese que hemos esperando hace muchas décadas.