A pocos días de que se rinda la PSU y comience el camino a la educación superior, las casas de estudio inician el recibimiento y surgen algunas interrogantes: ¿cómo serán estos nuevos alumnos? ¿cuáles son sus expectativas de la experiencia universitaria? ¿cuáles son sus intereses?

Sin duda que para las instituciones de educación superior este periodo es complejo y por qué no decirlo, también competitivo. Hoy la educación superior ha debido enfrentar ambientes sociales que la han cuestionado y que han puesto a prueba su capacidad de adaptarse a los cambios que la misma sociedad exige. En este escenario algo licuoso y que avanza a pasos agigantados en el camino del siglo XXI, los desafíos de la enseñanza a veces parecen inalcanzables principalmente porque la comunicación con los estudiantes se convierte en todo un reto.

¿Cómo son los estudiantes que ingresarán el próximo año a la educación superior?, por mucho tiempo escuchamos hablar de la generación X, Y o millennials, esta generación ha dado paso a lo que hoy conocemos como generación Z , estos jóvenes nacieron entre 1995 y 2003, tienen entre 15 y 23 años, a ellos ya no los reconocemos como nativos digitales, son mas que eso, son jóvenes que viven en un contexto completamente digitalizado y eso marca y condiciona sus relaciones sociales, sus panoramas y su estilo de vida.

La literatura nos dice que estos jóvenes viven la vida hiperconectados, donde las fronteras y el tiempo ya no tienen límites. Forbes, 2007 publica un artículo de cómo la generación Z está modelando el cambio en la educación, argumenta que los estudiantes de hoy se niegan a ser aprendices pasivos, demandan entornos de aprendizaje distintos y variados, abogan por aprender en entornos y contextos sociales, tienen expectativas del servicio que les ofrecen y que ese servicio esté disponible en cualquier momento. Los estudiantes de esta generación son altamente productivos cuando tienen experiencias de aprendizaje inmersivas, ellos buscan escenarios de discusión, interactivos como método de aprendizaje y como son multitarea tienen una atención diversificada que, para el sistema tradicional, puede ser un problema y muchas veces catalogamos a estos estudiantes como “con problemas de concentración”.

En este escenario, con un perfil de alumnos ya caracterizado, las instituciones de educación deben diversificar la mirada para lograr adaptarse a lo que se espera de ellas en estos tiempos. La preocupación de las universidades, además de todo lo que tradicionalmente ha sido su misión, deben también estar preparadas para recibir a estos estudiantes Z que buscan una formación más activa, por lo que es necesario repensar la organización para uno de los principales grupos de interés de esta institución, ¡los estudiantes!