El riesgo invisible del 18: cómo evitar que una intoxicación alimentaria termine con la celebración
Las celebraciones de Fiestas Patrias ya llegaron y, junto con las empanadas, los anticuchos, el choripán y los tradicionales asados, vuelve una preocupación sanitaria que cada año moviliza a los equipos de salud: la manipulación de alimentos y su ingesta.
El problema no está ni en el asado ni en la empanada. De acuerdo con Michel Garat, enfermero y director de carreras de Salud de Santo Tomás Puente Alto, «el riesgo aparece cuando los alimentos pierden la cadena de frío, se cocinan de manera insuficiente, permanecen demasiado tiempo a temperatura ambiente o se contaminan durante su preparación».
«Justamente durante el Dieciocho suelen reunirse varias de esas condiciones al mismo tiempo: compramos más alimentos de lo habitual, cocinamos para muchas personas, trasladamos carnes y preparaciones, comemos al aire libre y dejamos platos servidos durante horas, lo que podría transformarse en una visita a urgencias», explica.
El académico aclara que es normal sentir malestar estomacal tras días de celebraciones y comidas en exceso, pero hace un llamado especial de atención sobre las enfermedades transmitidas por alimentos, es decir, aquellas producidas por ingerir agua o alimentos contaminados con agentes capaces de provocar enfermedad.
«Para distinguir entre un malestar por comer demás y una enfermedad transmitida por alimentos, debemos estar atentos a los síntomas: si dos o más personas presentan síntomas semejantes después de consumir un mismo alimento sospechoso, o si aparecen diarrea, vómitos, fiebre y dolor abdominal, debemos acudir a un especialista», enfatiza.
¿Cómo prevenir? Cuidándonos de la contaminación cruzada: la tabla y los utensilios que se usan para preparar carnes no deben entrar en contacto con verduras ni ensaladas; guardando los alimentos a tiempo para mantener la cadena de frío, y comprando en lugares establecidos.
«Estas enfermedades se pueden prevenir. No se necesita convertir la celebración en un procedimiento sanitario, ni dejar de comer aquello que forma parte de nuestras tradiciones. Se necesita algo bastante más sencillo: comprar responsablemente, mantener el frío, cocinar bien y evitar que lo crudo contamine aquello que ya está listo para comer», aconseja Garat.
Porque cuando una familia se reúne para celebrar el Dieciocho, el mejor recuerdo debería ser la conversación alrededor de la mesa, y no una noche en el servicio de urgencia.