El poder de las preguntas al iniciar una clase
¿Qué saben nuestros estudiantes antes de comenzar una nueva clase?
Esta pregunta puede parecer sencilla, pero constituye un punto de partida fundamental para favorecer aprendizajes significativos. Antes de presentar nuevos contenidos, es importante generar un espacio que permita a los estudiantes recordar, relacionar y poner en juego aquello que ya saben.
En este contexto, las preguntas pueden convertirse en una estrategia sencilla y poderosa para activar conocimientos previos y preparar a los estudiantes para el aprendizaje.
Desde la perspectiva del aprendizaje significativo, Ausubel (1983) destaca la importancia de los conocimientos previos como punto de partida para incorporar nuevos aprendizajes. Por ello, conocer qué saben nuestros estudiantes permite establecer conexiones entre aquello que ya conocen y lo que esperamos que aprendan.
Una pregunta de inicio no tiene necesariamente que buscar una respuesta correcta. Su propósito puede ser conectar el nuevo contenido con experiencias, conocimientos, situaciones cotidianas o aprendizajes desarrollados anteriormente.
¿Qué podemos preguntar?
Antes de abordar un nuevo contenido, podemos plantear preguntas como:
- ¿Qué saben o han escuchado sobre este tema?
- ¿Dónde han visto este concepto en su vida cotidiana o en su futuro ámbito profesional?
- ¿Qué experiencia tienen relacionada con esta situación?
- ¿Qué creen que ocurriría si…?
- ¿Qué conceptos de la clase anterior creen que se relacionan con lo que aprenderemos hoy?
Estas preguntas permiten que el docente conozca desde dónde están comenzando sus estudiantes y, al mismo tiempo, hacen visible que el aprendizaje no comienza desde cero.
¿Por qué activar conocimientos previos?
Cuando los estudiantes pueden relacionar un nuevo aprendizaje con aquello que ya conocen, tienen oportunidades de comprender y otorgar significado a la nueva información.
Además, este momento inicial entrega al docente información valiosa para tomar decisiones durante la clase: profundizar un concepto, aclarar una idea, recuperar un aprendizaje anterior o ajustar una estrategia.
La activación de conocimientos previos no tiene que convertirse en una actividad extensa. Una buena pregunta puede ser suficiente para abrir una conversación y disponer a los estudiantes para aprender.
Antes de enseñar algo nuevo, también necesitamos descubrir desde dónde están aprendiendo nuestros estudiantes.
Referencia: Ausubel, D. P., Novak, J. D., & Hanesian, H. (1983). Psicología educativa: Un punto de vista cognoscitivo. Trillas.