El día 22 de noviembre se celebra el Día de la Educadora de Párvulo, en conmemoración de la creación de la carrera en la Universidad de Chile. Se cree que la Educación Parvularia es reciente, sin embargo sus inicios se remontan a 1864, en tiempos de Don Manuel Montt, quién fue el impulsor de los primeros Jardines Infantiles Públicos.

En estos 152 años hay numerosos hitos que marcan su historia. Entre ellos, la creación de leyes y normativas, temprana formación universitaria (1944), formación de técnicos especializados, instituciones como JUNJI e Integra, programas educativos, Bases Curriculares de la Educación Parvularia, Programas Pedagógicos, Estándares, entre otros.

La historia reciente está marcada por algunos eventos que llevarán a un cambio global, tanto desde las políticas públicas, como desde el curriculum. La recientemente creada Subsecretaría de la Educación Parvularia reconoce la existencia del nivel, con sus características distintivas, frente a los otros niveles escolares. Se asume la primera infancia como un periodo crucial en el desarrollo neurobiológico y de la potenciación de las habilidades cognitivas, afectivas y sociales, que permiten al ser humano desenvolverse en esta sociedad.

Desde el curriculum se encuentra un grupo de expertos analizando los Marcos Curriculares vigentes para actualizarlos, de manera que respondan a las necesidades y requerimientos de los niños y niños del siglo  XXI.

Todos estos cambios conllevan desafíos que debemos enfrentar para cumplir la tarea satisfactoriamente. Desde la academia, las universidades debemos reformular las mallas curriculares con el objetivo de formar profesionales con capacidad investigativa, autocríticos y reflexivos con capacidad de trabajo en equipo, con una visión holística  del niño, familia y comunidad, de manera de profesionalizar al Educador como agente de cambio social. Desde aula, las Educadoras tenemos el desafío de retomar las enseñanzas de nuestros precursores y enlazarlas con los nuevos conocimientos aportados desde la psicología y neurociencia, para aplicarlos en las salas y mostrando a la sociedad que el camino no es la escolarización de la Educación Parvularia. Desde las políticas públicas, el desafío se centra  en incorporar el nivel a la carrera docente desde los primeros años (sala cuna hasta transición mayor), aportando mejores condiciones laborales desde los horarios, salarios, bonificaciones y reconocimiento social.

El futuro se vislumbra promisorio para la Educación Parvularia, pleno de oportunidades y desafío que debemos de aprovechar. Es el momento propicio para sembrar, ya que la tierra se encuentra fértil para que, por fin, las semillas que tanto hemos cuidado crezcan fortalecidas y podamos recoger sus frutos en un mediano plazo.