La tasa de desempleo aumentó notoriamente y sobre las expectativas del mercado, permitiendo apreciar cómo los bajos niveles de crecimiento, tarde o temprano, se traducen en un mayor número de personas sin trabajo. Si bien en los últimos trimestres ya se apreciaba un deterioro en la calidad de los empleos, hoy a la precariedad de muchos trabajos hay que sumar la insuficiencia en el número de puestos laborales para absorber a las personas que desean trabajar.

La autoridad de gobierno ha generado una serie de reformas que han buscado mejorar los niveles de igualdad en nuestra economía, pero tales iniciativas se han elaborado a espaldas de políticas que permitan fortalecer – o al menos resguardar – el crecimiento económico.

Para mejorar en igualdad, no cabe duda que las personas requieren más y mejores empleos, ya que finalmente éstos permiten generar ingresos en las personas y mejorar su bienestar.

El dato del INE considera el último trimestre móvil, por lo que todo hace ver que el desempleo debería ir en aumento a medida que transcurra el año y el indicador empiece a considerar meses con peores datos.

Al considerar las proyecciones del consenso de mercado en cuanto al crecimiento económico para los próximos tres años, todos bajo el 2-3% anual, se puede augurar que las tasas de desempleo se mantendrán elevadas por los próximos años, perjudicando así los niveles de igualdad, a no ser que exista un cambio sustantivo en el actuar de la autoridad hacia el fomento del crecimiento económico, lo que acompañado de un escenario externo favorable para nuestra economía, permitiría suavizar un mayor deterioro del mercado laboral.