Hace pocos días la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) ha anunciado la revocación de la existencia de la Bolsa de Valores de Valparaíso por no cumplir los requisitos legales para constituirse como tal, lo que ha implicado la decisión de su Directorio de apelar a tal medida.

Con una participación de mercado marginalmente sobre el 0%, la bolsa más antigua de Chile podría cerrarse definitivamente o reconvertirse en una plaza alternativa orientada a pequeños emprendimientos e interconectada con bolsas de Norteamérica y Asia. Sin embargo, existe un perjuicio para todos quienes operamos en el mercado financiero a través de inversiones, entre ellas, nuestros dineros de los fondos de pensiones.

Es del todo conveniente recordar que en nuestro país existen tres Bolsas, donde una de ellas acapara casi la totalidad del mercado: la Bolsa de Comercio de Santiago. Esto implica que la gran mayoría de las transacciones de compra y venta de valores se realiza en dicha plaza, asumiendo las corredoras y sus clientes las comisiones establecidas por ella, y accediendo a los precios de compra y venta que allí acontezcan. Efectivamente es del todo razonable que exista un único mercado a fin de lograr mejores transacciones, pero es fundamental que se pueda acceder a él a través de cualquiera de las tres bolsas interconectadas.

Sin embargo, la Bolsa de Comercio de Santiago no respetaría necesariamente y a cabalidad las operaciones interbolsas, vale decir, si alguien compra o vende acciones a través de la Bolsa de Valores de Valparaíso, debería de acceder a los vendedores y compradores de acciones de cualquiera de las otras bolsas. Este acto debería ser automático, sin embargo en la práctica no lo es. Depende de la voluntad de la Bolsa de Comercio de Santiago y de sus operadores ejecutar las órdenes que provienen de Valparaíso. Por ende, las bolsas en la práctica no están interconectadas como deberían de estarlo. Por lo mismo, muchas órdenes no lograrían transarse en mejores precios para compradores y vendedores de cualquier bolsa, ya que se privilegiaría las órdenes de la misma bolsa de comercio por sobre mejores precios, perjudicando entonces a quienes transan los valores, vale decir, inversionistas, ahorrantes y a todos quienes tenemos cuentas en AFP.

Bajo este punto de vista, el problema del cierre de la Bolsa de Valparaíso no tiene relación con la pérdida patrimonial, ni con aspectos nostálgicos o románticos, ni con centralismos, sino con las trabas al libre mercado. ¿Por qué debemos asumir un monopolio en vez de poseer una interconexión bursátil efectiva que permita una mejor competencia entre los actores?