En el actual mundo globalizado se ha instalado la tendencia a homogeneizar el cómo se concibe el desarrollo, cada día existen menos matices sobre qué es lo esperable para la vida personal o social, siendo el desarrollo económico el eje articulador para conseguir el bienestar en ambas dimensiones.

En este sentido, la sociedad en los últimos tiempos ha avanzado vertiginosamente en el desarrollo tecnológico, la conectividad, la interactividad y el creciente bienestar material, de lo cual hay una sensación de orgullo y satisfacción. Sin embargo, la otra cara de la moneda nos muestra algunos costos de esta perspectiva de desarrollo y del actual ritmo acelerado y la incertidumbre instalada: por una parte, se observa la naturaleza arrasada, contaminación, calentamiento global, y por otra, son evidentes los efectos en la salud mental de la población representado en el aumento de los trastornos depresivos y ansiosos.

Convengamos que lo material es indispensable para la sobrevivencia, sin embargo, podría calificarse como una necesidad básica. Así se señala desde la teoría ya clásica de la psicología humanista y en especial del psicólogo Abraham Maslow, quien considera que el ser humano ha logrado el pleno desarrollo sólo cuando alcanza su autorrealización a través de la expresión plena de sus potencialidades.

El desarrollo y el crecimiento centrado solo en lo económico posiblemente generará los mismos frutos que hasta ahora: crecimiento material, ricos más ricos, pobres más pobres, ecosistemas hipotecados y personas con más problemas de salud mental, menos felices y con menos conciencia para tomar decisiones sobre su vida.

Por tanto, es necesario generar discursos y prácticas que representen un contrapunto a la tendencia actual y pongan el foco en generar espacios de desarrollo personal y social que posibiliten la expresión y desarrollo del mundo interno de cada uno de nosotros, facilitando, por ejemplo, el surgimiento de la diversidad, creatividad e innovación, tan necesarias para abordar las complejidades de nuestro mundo actual.

Esta invitación es especialmente necesaria para el mundo de la educación y del trabajo, contextos en donde debemos poner como centro a la persona humana y facilitar su desarrollo en el amplio sentido de la palabra.