La crisis por el Covid-19 replantea el funcionamiento de la cadena de abastecimiento de alimentos a nivel nacional. Evidenciamos un estancamiento del servicio a nivel global, en gran medida por la baja disponibilidad de materias primas y restricciones del transporte, fomentando la incertidumbre y riesgo de interrupción del servicio y disponibilidad de los alimentos.

Ante dicho escenario, se acentúa la vulnerabilidad del sistema y renace la necesidad de robustecer la cadena de suministro, cuyos esfuerzos deben contemplar planes estratégicos flexibles con una visión prospectiva. Por otro lado, el suministro de alimentos de origen nacional podría consolidar el interés de la población, incluso generar ‘cuencas alimentarias territoriales’, es decir, territorios autosuficientes con dependencias internas.

Es primordial introducir herramientas de la Industria 4.0 para reducir las pérdidas en la generación de alimentos. Al mismo tiempo, fomentar innovaciones para ofrecer productos económicamente competitivos y funcionales, con compuestos bioactivos y antioxidantes que promuevan la salud y apoyen la inmunidad de los consumidores, fortaleciendo la estrategia de ‘cuencas alimentarias territoriales’.

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