La última cifra de desempleo nos confirma que el mercado laboral se ha deteriorado. Hace algunos semestres se apreciaba que el empleo se mantenía pese a la desaceleración.

Esta situación se explicaba por muchos factores, entre ellos se indicaba que existía un cambio en la metodología, donde un desempleado con algún trabajo esporádico era considerado ahora como ocupado. Esto mantenía las cifras de empleo, sin embargo deterioró la calidad del mismo dado que muchas personas emigraban desde trabajos formales y de tiempo completo a pequeños emprendimientos, ocupaciones menores o subempleos.

Hoy apreciamos que tal figura se mantiene, pero no logra absorber las necesidades de trabajo. Lamentablemente las cifras de crecimiento continúan demostrando el estancamiento del país, por lo que no existen perspectivas que auguren mejores cifras de empleo, situación que se agrava al revisar los aumentos en los salarios, generando menor perspectiva de mejora.

En tal línea, el Imacec de julio nos sorprende por su precariedad, de tan sólo 0,5%. Con ilusión pensábamos que los magros resultados de la actividad económica podrían estar encontrando algún punto de inflexión, pero con este dato no cabe duda que la desaceleración continúa acentuándose, incluso podríamos enfrentar en los próximos meses una recesión técnica, lo que perjudicaría aún más el empleo.

Si bien la esperanza de alguna mejoría se proyecta ya para el próximo gobierno, el repunte en materia de crecimiento dependerá de cuán complejo resulte para el próximo mandatario concluir temas que no se han resulto correctamente durante este tiempo, como las reformas y otras incertidumbres.

Pese a aquello, volver a pensar en un crecimiento económico para Chile del orden del 5% es ahora sólo ciencia ficción.

Un salvavidas podría venir de la mano de los precios, dado la nula variación que anotó el IPC de agosto, por lo que la inflación se consolida dentro del rango meta del Banco Central.

Esta realidad implica una oportunidad para que la autoridad monetaria reduzca su TPM a fin de incentivar el crecimiento. Pero una política expansiva podría traer consigo efectos en el tipo de cambio, sobre todo si Estados Unidos aumenta su tasa de interés, lo que implicaría un aumento en el valor de las importaciones, generando presiones inflacionarias. Pienso que el dólar podría sobrepasar la barrera de los 700 pesos.

En ningún caso la desaceleración económica chilena se solucionaría exclusivamente vía ajuste en la tasa de interés, dado que lo que se requiere son certidumbres en muchas áreas e incentivos claros y efectivos para la inversión, pero de todas maneras sería provechoso para la economía nacional una política monetaria expansiva, más si la desaceleración ha contribuido a la reducción de la inflación.