La iniciativa se enmarca en la necesidad de fortalecer capacidades para la inclusión de los adultos mayores y la participación ciudadana en la gobernanza de humedales costeros, a través de una capacitación impartida por especialistas de la Universidad Santo Tomás.

Como uno de los mejores días de su vida, calificó Amelia León la jornada vivida en Santo Domingo, donde especialistas en el cuidado del medioambiente de la Universidad Santo Tomás la instruyeron para ser Vigilante Ambiental del Humedal Río Maipo. “Nunca me imaginé que a los 80 años yo iba a ser vigilante de este hermoso lugar. Es una maravilla”, expresó.

Amelia es una de los/as ocho adultos/as mayores que participaron del Programa Vigilantes Ambientales liderado por la Universidad Santo Tomás, el Programa Soluciones Costeras del Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell y Fundación Cosmos. A ella, se suma un profesor de inglés jubilado, una traductora, un dirigente vecinal, dueñas de casa y amantes de las aves. Todos residen en la V Región y los motiva la misma razón: convertirse en un Vigilante Ambiental para la conservación y uso sustentable del Parque Humedal Río Maipo.

Hoy, y pese a que años atrás el sector era utilizado como un basurero -nutrido por los desechos empujados por el mismo río – dicho humedal está en vías de ser Santuario de la Naturaleza, luego de que el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad aprobara dicha la solicitud.

Sobre la capacitación, Sharon Montecinos, becaria del Programa Soluciones Costeras señala que “busca alcanzar un balance entre la conservación biológica y el desarrollo de los ecosistemas costeros y de sus comunidades; en este caso particularmente en la Desembocadura del Río Maipo. En este contexto, hemos desarrollado diferentes programas para incentivar el involucramiento de la comunidad en la gestión ambiental local, y el programa de Vigilantes Ambientales nace a partir de la misma inquietud”.

La actividad se realizó en el Parque de la Ciencia de Santo Domingo, V Región, durante tres días en los que se les enseñó a los asistentes aspectos básicos de ecología, humedales y aves; a reconocer e identificar el canto de las distintas especies que albergan en el lugar; conceptos legales sobre usos y la protección de los ecosistemas costeros; experiencias de conservación de humedales y, particularmente, del Parque Humedal Río Maipo; salidas a terreno al humedal, entre otras. De esta manera, el Vigilante Ambiental asumirá un rol protagónico en el cuidado y valoración del humedal, mediante la supervisión de prácticas ecológicas que contribuyan a su conservación.

Importancia ecológica

Según información del Programa Soluciones Costeras, el Parque Humedal Río Maipo es el más importante de la zona central y de Chile respecto a la biodiversidad que alberga. Se ubica en el límite de las comunas de Santo Domingo y San Antonio, Región de Valparaíso, y nace después de que el Río Maipo recorre 250 km desde su nacimiento en la cordillera de Los Andes y llega al océano Pacífico, formando un estuario que da origen a este humedal. Se estima que el 94% de las especies que habitan ahí son endémicas o nativas de Chile; con más de 180 especies de aves, representando el 34% de la avifauna nacional. De hecho, en la época estival, la abundancia de aves supera los 18 mil individuos.

Su valor ecológico es tal, que la desembocadura del río Maipo es reconocida internacionalmente como Área Importante para la Conservación de las Aves (BirdLife International 2018) y como sitio de importancia regional de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras (Senner et al. 2017) por representar un sitio de relevancia estratégica, ya que sustentan grupos amenazados o comunidades de aves playeras superiores en abundancia o riqueza.

Pese a su importancia, presenta múltiples amenazas, ya que se ubica en una zona de alta densidad poblacional humana con usos que degradan sus hábitats y aumentan en época estival por el turismo, coincidiendo con la reproducción e invernada de muchas especies. Se ha documentado la destrucción de nidos y la acumulación de basura que favorece la presencia de depredadores, aumentando la pérdida de huevos y volantones que no alcanzan la madurez. Estos procesos son ocasionados principalmente por la presencia de perros, el tránsito de ganado, la acumulación de residuos, paso de vehículos y actividades recreativas poco reguladas.

Tiempo y conocimiento

“Nos dimos cuenta de que los adultos mayores tienen mucho tiempo, tienen muchas ganas y particularmente -y algo muy importante-, ellos conocen la historia de este humedal. Si tú unes los problemas ambientales con adultos mayores que saben cómo eran antes estos sistemas, encuentras una fuente inagotable de tiempo y conocimiento”, señaló la decana de la Facultad de Ciencias de la UST, Carmen Espoz.

Así lo corrobora Delfina Pérez (69) quien valoró la iniciativa dado el valor ecológico que representa el sitio para las especies asociadas. “Una tiene más tiempo para salir, para compartir, enseñar y pienso transmitir a mis hijos y nietos los conocimientos adquiridos en estas jornadas. Uno jubila y debiera preocuparse de incorporarse en temas tan relevantes como este”, agregó Delfina Pérez.