Viña del Mar, Santiago Centro, Talca, Curicó y Chillán abordaron la temática en seminario organizado por las carreras del Área Social de dichas sedes desde una perspectiva legal y cultural.

En el marco del Tema Sello 2020 Santo Tomás -que este año agrega los valores Respeto e Inclusión, representados por Helen Keller-, se llevó a cabo el seminario “Trabajo infantil desde el enfoque familiar”.

Actividad organizada por las sedes del Instituto Profesional y Centro de Formación Técnica Santo Tomás Viña del Mar, Santiago Centro, Talca, Curicó y Chillán, respectivamente con motivo de haberse declarado el 2021 como el “año de la erradicación del trabajo infantil” por parte de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

En ese contexto, se contó con las ponencias de representantes del ámbito público y privado, quienes entregaron distintas visiones sobre esta temática, pero con un objetivo común: prevenir y erradicar el trabajo infantil en todas sus dimensiones a nivel país.

Para conocer su magnitud y características, la seremi del Trabajo y Previsión Social de la región de Ñuble, Yeniffer Ferrada, abordó las principales medidas contenidas la legislación y las acciones que está llevando a cabo el Ejecutivo para enfrentarlo.

Según la definición entregada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), trabajo infantil es “todo aquel que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico”.

Término que coincide con la legislación nacional y que de acuerdo con la Ley 20.189, considera a todos los niños, niñas y adolescentes entre 5 y 17 años que participan en empleos bajo la edad mínima. Con relación a esto, la autoridad sectorial expuso que “recientemente se aprobó una modificación del Artículo 13 del Código del Trabajo que tiene por objetivo equiparar la legislación chilena con los estándares internacionales, a la hora de prevenir, fiscalizar y sancionarlo”.

La Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolecentes (EANNA) realizada en 2012 en Chile, mostró que 219 mil niños y niñas bajo la edad mínima están en situación de trabajo infantil en el país, -187 mil se encuentran en el área urbana- mientras que el 30 por ciento tiene entre 9 y 17 años, realizan tareas domésticas por más de dos horas al día.

A nivel regional, señaló que “el trabajo infantil doméstico no se visibiliza como tal pero que claramente vulnera sus derechos. Por ende, debemos enfocarnos en los colegios y visibilizar que este tipo de acciones es un trabajo y no una tarea. Uno de los métodos utilizados para su prevención es la presencia de la Dirección del Trabajo, así como también el empleo formal en sectores de la construcción, manufactura y regiones que potencian el empleo de mujeres”.

En cuanto a los factores de riesgo, precisó que los más comunes son: retiro anticipado de la escolaridad, dificultad de acceso a servicios sociales, pobreza y empleo informal.

Respecto a las acciones que se están llevando, enfatizó que tiene como finalidad “reducir la tolerancia social hacia el trabajo infantil y visibilizarlo como un problema complejo de abordar, así como también generar estrategias comunicacionales orientadas al sector agrícola y rural. Todo esto, buscando resguardar el derecho a la educación con el fin de generar mecanismos de detección y derivación oportuna”.

Mirada internacional

Candy Fabio, Oficial de Protección Infantil de Unicef, entregó un contexto general de la situación país, a través de la mirada de un organismo internacional, señalando que “el trabajo infantil tiene un contexto en el enfoque de los derechos humanos”. Asimismo, recordó que Chile a adscrito una serie de tratados internacionales, donde el enfoque principal es que “se puedan materializar y concretar en términos reales, con especial atención en los grupos excluidos o vulnerados”.

Tal es el caso de la Convención de los Derechos del Niño, -tratado internacional que representa mayor consenso universal y que ha sido ratificada por más de 190 países- es el primer instrumento jurídicamente vinculante que conlleva a generar una serie de cambios en sus políticas.

“Los derechos son un conjunto de normas obligatorias y los Estados tienen que preocuparse de que los niños, desde su nacimiento hasta los 18 años -en el caso de Chile- puedan hacer ejercicio de la totalidad de derechos establecidos”, explicó.

Si bien Chile ratificó esta convención en 1990, los niños aún no son reconocidos como sujeto de derecho en la constitución actual y en ninguna ley específica.

Puntualizó que “la convención también obliga a modificar la legislación, políticas públicas, mecanismos de gestión, además de proveer recursos que le permitan a las distintas instituciones, crear las condiciones necesarias para que todos los niños puedan hacer ejercicio de sus derechos”.

“En términos de mandato, en Unicef buscamos apoyar a los países para que las recomendaciones realizadas por el comité puedan ser implementadas y que el caso de Chile, aún estamos en deuda en términos de que exista una estricta implementación, especialmente en aquellos más vulnerables”, acotó.

Trabajo infantil en tiempos de pandemia

Otro de los aspectos presentes fue el impacto que ha causado el COVID-19 en la población, elevando los niveles de inseguridad en términos sociales y económicos y que en palabras de Candy Fabio, “puede implicar un aumento significativo en el número de niños, niñas y adolescentes en trabajo infantil. Situación que ya había sido alertada por la OIT y CEPAL en junio de este año”.

“Se trata de una situación compleja si consideramos que la mayoría de los países de la región presentan brechas previas al COVID y que se han visto agudizadas por la pandemia y que ponen en mayor riesgo la deserción escolar o el aumento del trabajo infantil”, manifestó.

El cierre de establecimientos educacionales generó una serie de estrategias para poder facilitar la educación a distancia. Estrategia que ha tenido dificultades en cuanto a materiales, lugar físico y conectividad. “Hay una alerta relevante que la política pública debe reconocer, tomando las precauciones necesarias para mantenerlos en caso de que esta pandemia obligue a seguir bajo esta modalidad el próximo año”, aseveró.

Consultada sobre cómo evalúa Unicef el hecho de que en Chile no exista una ley de garantías de la niñez, aclaró que “se debe avanzar en mejorar la protección especializada que se ofrece a los niños que han sido vulnerados en sus derechos, pero también en términos normativos y programáticos que garantice sus derechos”.

Peores formas de trabajo infantil

La última parte del seminario estuvo a cargo de la Asistente Social, Isabel Farías. En su relato, especificó que “el trabajo infantil es una vulneración que muchas veces pasa desapercibida. Un claro déficit en la política pública del Estado de Chile que el último tiempo se ha traducido en la generación de normativas que buscan solucionar y sancionar a los responsables”.

En ese sentido, se refirió a las peores formas de trabajo infantil, entre las que destacan la explotación comercial sexual – vulneración contenida dentro del convenio 182- y que, según estudio realizado en 2004, detectó más de 3 mil 500 casos. Por otra parte, están las actividades ligadas a acciones ilícitas, tales como tráfico de drogas, portonazos, robos, entre otros.

“Los niños no solo trabajan por necesidad, sino que también por la demanda de un tercero. En el caso de los adolescentes -a consecuencia de la sociedad de consumo en la que vivimos- buscan validarse con sus pares a través de la adquisición de productos de moda”, detalló, añadiendo que “existe una valoración sociocultural al trabajo del niño, dado que esta histórica situación aún tiene arraigo en las zonas rurales, respecto de destacar a los que trabajan o aportan”.

Desafíos del trabajador social

Finalmente, sostuvo que el trabajo social como disciplina, tiene entre otras competencias la intervención familiar, una de las prácticas más recurrentes que requiere de la confianza para prevenir y erradicar este tipo de situaciones.

“Todo esto, debe estar ligado a una serie de desafíos que dicen relación con tener incidente y participación en procesos de consulta donde las futuras generaciones deben participar en aquellas iniciativas que permitan a los niños ejercer sus derechos”, concluyó.

El seminario “Trabajo infantil con enfoque familiar” contó además con la presencia de rectores, la Directora Nacional de Formación e Identidad del IP-CFT Santo Tomás, María Esther Gómez de Pedro, la Directora Nacional de Área Ciencias Sociales Maribel Pérez Gallardo, directores y jefes de carrera, y la moderación de Claudio Rojas, director carreras Área Ciencias Sociales Sede Talca.

Seminario "Trabajo Infantil con enfoque familiar".

Seminario "Trabajo Infantil con enfoque familiar".

Seminario "Trabajo Infantil con enfoque familiar".

Seminario "Trabajo Infantil con enfoque familiar".

Seminario "Trabajo Infantil con enfoque familiar".

Seminario "Trabajo Infantil con enfoque familiar".

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