Rector Nacional de IP-CFT Santo Tomás participa de conversatorio: “La educación superior técnico profesional frente al COVID-19”

Con casi 300 invitados se efectuó el seminario virtual, que tuvo como ponentes al académico José Joaquín Brunner, la exministra de Educación Mariana Aylwin, el senador Felipe Kast y el presidente de Vertebral y rector del IP-CFT Santo Tomás, Juan Pablo Guzmán.

El Consejo de Rectores de Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica acreditados, Vertebral, en conjunto con el Centro de Políticas Comparadas en Educación (CPCE) de la Universidad Diego Portales, organizaron el webinar “La Educación Superior Técnico Profesional ante el Covid-19” para analizar las implicancias que la pandemia mundial supone en el sector educacional.

El seminario, desarrollado bajo modalidad virtual, tuvo como expositores al académico José Joaquín Brunner -director de la Cátedra Unesco de Políticas Comparadas de Educación Superior-, la exministra de Educación Mariana Aylwin, el senador Felipe Kast y el presidente de Vertebral y rector del IP-CFT Santo Tomás, Juan Pablo Guzmán. El foro fue moderado por el Director Ejecutivo del consejo de instituciones técnicas, Leopoldo Ramírez.

Durante su intervención, Mariana Aylwin afirmó que el cambio en la modalidad de aprendizaje, que pasó forzosamente de lo presencial a lo virtual, tendrá severas repercusiones en los alumnos la educación básica y secundaria, manifestando que “la mayoría de los países han bajado sus estándares de calidad debido a la pandemia. Hay una imposibilidad de hacer evaluaciones respecto de lo que usualmente se realiza. Nuestros niños van a aprender menos y los profesores aprenderán más porque han debido adaptarse y capacitarse en nuevos sistemas digitales de enseñanza y eso significará un cambio para los docentes”, enfatizó.

Asimismo, cree que “existen luces de positividad a futuro en términos académicos. Actualmente hay un déficit de profesionales en áreas digitales de un 25%, pero la pandemia será factor de crecimiento en esta demanda”.

Consultada sobre si debiesen existir nuevos mecanismos para financiar y desarrollar la educación a distancia, la exsecretaria de Estado aseguró que “la educación online no ha sido suficientemente valorada por el mundo político, pero llegó para quedarse”.

En tanto, el senador de Evópoli, Felipe Kast, en el actual contexto de emergencia sanitaria, cuestionó el sistema de financiamiento en la educación superior, instando a revisar los mecanismos que hoy existen para tales efectos.

“Hay que revisar la gratuidad. El diseño de financiamiento de educación superior actual es un problema y no haber partido por la educación técnica es un problema. Hay que repensar un sistema que le de capacidad a las familias de elegir dónde invierten esos recursos y que, posteriormente, le retribuyan al país dependiendo de cómo les vaya en el futuro. Eso le da mayor equidad al sistema”, espetó.

Por su parte, el presidente de Vertebral y rector del IP-CFT Santo Tomás, Juan Pablo Guzmán, aseveró que las instituciones de educación superior deben conjugar tres acciones ante la crisis devenida de la pandemia. “Flexibilidad para adaptarse a las nuevas exigencias en materia de educación; voluntad, no sólo del Estado sino que de todos los integrantes de la comunidad educativa y foco en la calidad, evaluando los niveles de alcance del aprendizaje y activando acciones remediales de ser necesarias”.

Estudio

El tema central del conversatorio nace de la investigación homónima de la Unidad de Estudios Vertebral-CPCE, que entre sus principales conclusiones establece tres dimensiones de la formación técnico-profesional que se han visto alteradas como resultado de la pandemia: la organización de la docencia, el financiamiento de las instituciones y el cumplimiento de su compromiso específico con la sociedad.

Asimismo, desde el lado de la política pública, existen a su vez distintos desafíos: fortalecer la autonomía de las instituciones del sector proveyendo un marco de reglas claras para su actuación; facilitar la transición a la enseñanza a distancia incentivando el uso de tecnologías digitales y subsidiando su acceso a estudiantes de menores recursos; flexibilizar la aplicación de los instrumentos de aseguramiento de la calidad y supervisión regulatoria de modo de evitar el riesgo de una pesada burocratización; contribuir a la sustentabilidad económica de las instituciones y la continuidad de estudios de sus alumnos y establecer mecanismos para que estas organizaciones puedan contribuir a enfrentar de mejor modo la actual crisis.

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