Daniela Méndez, académica de Derecho: “Siempre tuve la idea de trabajar en una universidad y ser profesora, nunca quise ser abogada litigante”

La docente de UST Viña del Mar destaca por su interés en el perfeccionamiento constante, lo que la convirtió en la única mujer académica de la Escuela de Derecho con estudios de doctorado.

Daniela Méndez se incorporó a UST Viña del Mar el año 2012, ya con un magíster en su currículum. Dos años después ganó una beca para cursar un doctorado en la Universidad de Nottingham. A fines del 2018 regresó a sus labores docentes en la sede de la Ciudad Jardín, quizás sin saber que se había convertido en la única mujer académica de la Escuela de Derecho que posee estudios de doctorado. “Es un honor y otra razón más para estar feliz acá”, asegura.

Aunque se sorprende un poco con el privilegio (“sabía que era la única en la sede Viña del Mar, pero no en toda la escuela”), aprovecha la circunstancia para agradecer el apoyo que ha recibido de la Universidad: “a pesar de la intermitencia de mi presencia acá, siempre me he sentido muy apoyada desde que llegué y hasta el término del doctorado”.

Daniela Méndez se da tiempo para analizar desde otro punto de vista porqué no hay más mujeres académicas con estudios de doctorado. “Tiene que ver con los sistemas de apoyo, a veces cuesta un poco más. Además, faltan modelos. Cuando uno no ve tantas mujeres con doctorado puede pensar que eso es un trabajo más de hombres, que es incompatible con la vida personal o lo que sea. En mi caso lo he logrado por el apoyo que he tenido, desde ganar las becas para financiar el magíster y el doctorado, hasta el apoyo de la universidad y de mi familia. Estoy muy agradecida por tener ese respaldo”, asegura.

Pero no solo el apoyo de su entorno le ha permitido avanzar en su carrera, ya que su esfuerzo personal también ha sido una constante. “Claro que hubo trabajo de mi parte. Siento que siempre tuve esta idea de trabajar en una universidad y ser profesora, nunca quise ser abogada litigante. Siempre quise trabajar en la academia y creo que afortunadamente me encontré con la gente correcta que supo apreciar esta aspiración y el esfuerzo que le he puesto a todo”, piensa.

 “Soñar a lo grande”

Profundizando en la “falta de modelos” a la que aludía al hablar de la experiencia femenina en estudios de postgrado, la académica de UST Viña del Mar siente que parte de su tarea es convencer a sus alumnas y alumnos que sí es posible avanzar. Y para eso recurre a su propia vida personal, recordando que sus estudios de pregrado los cursó en la Universidad de Talca: “yo soy de allá, fue por trabajo que me vine a Viña del Mar”.

“Cuando uno no es de la capital y viene de una ciudad más chica, uno de repente piensa cómo es posible que me pueda ir a estudiar afuera. Y la verdad es que sí es posible, si uno trabaja duro. Yo trato de transmitir eso, de soñar a lo grande para lo que uno quiera. Si ellos quieren desarrollarse en otra área, ser abogados litigantes, por ejemplo, deben hacer el mejor esfuerzo posible y sentir que la universidad acá los apoya en todo”, sostiene.

¿Cómo ve a sus alumnos frente a esa propuesta? La académica responde que “hay de todo. A los estudiantes de Derecho les pasa mucho que entran a la carrera sin saber qué esperar, pero hay gente que tiene una mentalidad abierta sobre trabajar en distintos lugares y hay otra que ya tiene su objetivo claro. Eso pasa siempre, pero lo importante es hacer el mejor esfuerzo en el camino que a uno le toque o el que uno elija”.

Respecto a su decisión personal por la academia, Daniela Méndez comenta que “me gusta el contacto con los alumnos. El amor por el conocimiento es algo que a mí siempre me ha llamado la atención, la energía que se genera trabajando en el proceso de aprendizaje, eso me gusta mucho. Ahora a mí me interesa desarrollarme en investigación y ayudar a empujar esa área en la Universidad Santo Tomás, es algo que he descubierto con el tiempo y también me ha gustado bastante. Yo creo que la universidad es un espacio bastante rico donde se puede juntar gente con distintas ideas ya sea del punto de vista académico, político, cultural, religioso, etcétera. Es un ambiente seguro donde se puede conversar con altura de miras”.

 Congreso Iberoamericano de Derecho Constitucional

Hace pocos días, la académica asistió al Congreso Iberoamericano de Derecho Constitucional realizado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. En el evento le correspondió ser vicepresidenta de la comisión temática “Tribunal Constitucional como agente de cambio social”, en la cual expuso sobre “El rol de los tribunales constitucionales en un escenario de cambio social: algunas contradicciones del Tribunal Constitucional Chileno”.

“Fue un gran honor que me eligieran vicepresidenta de la comisión y fue una gran oportunidad para conocer gente muy interesante. El nombre de la comisión anticipaba que se podía dar una discusión bastante interesante y así fue porque como había gente de distintos puntos de América Latina y existe esta idea de que vivimos en democracias imperfectas, hablamos sobre cuál es el rol de la judicatura en tratar de empujar ciertos cambios sociales que a veces el mundo político no está tan dispuesto a empujar”, explica.

“En mi caso, yo hablé respecto al rol del Tribunal Constitucional, pero señalando que existe una ambivalencia porque muchas veces vemos que el TC trabaja como agente de cambio social, pero otras veces pareciera que reprime ciertos cambios sociales, que es un poquito más conservador. Entonces, la idea era analizarlo desde distintas perspectivas. Este tema tiene que ver con lo que revisé en mi tesis doctoral, no era el tema central de mi tesis, pero sí en uno de los capítulos reviso el rol del TC en los procesos de justicia transicional en América Latina. Recibí muy buenos comentarios, fue un tema que interesó bastante en la comisión”, finaliza.