El chef y docente tomasino del IP-CFT Sede Santiago Centro, realizó charla en el marco de Encuentro Gastronómico organizado junto a la Fundación Súmate. La actividad contó también con el testimonio de emprendimiento de Benito Tello, alumno de la carrera Gastronomía Internacional.

Con el objetivo de conocer su experiencia y cómo ésta le ha servido de base para guiar a las futuras generaciones de cocineros en la senda del profesionalismo culinario, el pasado 13 de octubre, se llevó a cabo la charla “La gastronomía como movilización social”.

Encuentro liderado por el chef y docente tomasino Cristian Cruz y que se materializó a través del convenio existente entre el Instituto Profesional y Centro de Formación Técnica Santo Tomás Sede Santiago Centro y la Fundación Súmate del Hogar de Cristo, cuyo objetivo es brindar apoyo y la posibilidad de educarse a aquellos jóvenes que no se encuentran en el mundo escolar formal.

“Mi historia de vida está muy relacionada a quienes hoy forman parte de la fundación. Es más, finalicé Cuarto Medio recién a los 22 años”, relató en el inicio de su presentación, agregando que “no obstante, mi autoestima siempre fue alta y tuve en mente que se podía y que nada sería un impedimento para alcanzar mis objetivos”.

Proceso que lo llevó a dedicarse al mundo gastronómico y que según relató, nació de los buenos momentos familiares en torno a una mesa. “No había abundancia, pero sí éramos felices con esos momentos, lo que sumado a la buena mano de mi madre, abuela y tía, sin duda me motivó a optar por esta profesión”.

Gastronomía y movilización social

Durante su presentación, Cruz analizó la conexión existente entre gastronomía y movilización social, afirmando que “debemos conocer cuál es el rol de un cocinero y tener la capacidad de ser conscientes de lo que estamos haciendo, especialmente si consideramos que somos entes y factores de cambio absoluto dentro del ámbito social”.

“La labor que realizamos todos quienes nos dedicamos a la cocina, sin duda es muy importante, ya que está directamente relacionada con la salud y la alimentación de las personas. El día que nuestros antepasados comenzaron a cocinar los alimentos que consumían, se produjo un cambio radical que derivó en un compromiso de bienestar con el ser humano”, acotó.

Respeto por la profesión

“En mi labor de docente y cocinero resulta relevante tener respeto por lo que hacemos. Esto es algo que hemos tratado de transmitir a nuestros estudiantes e inculcarles de que el trabajo que realizamos es una profesión. Y, cuando hablamos de respeto, me refiero al cuerpo, a la mente y salud de quien la ejerce. Lamentablemente, este rubro está ligado a muchos vicios que debemos alejar ahora, ya que es un grave error que, sin duda afecta nuestra función”, enfatizó.

Otro de los aspectos que abordó el docente fue el de la identidad que caracteriza a la gastronomía tradicional chilena y la importancia que reviste el poder rescatarla. “Nuestra cultura gastronómica es magnífica. Somos ricos en recursos alimenticios que están tan a la mano que es importantísimo para esto, conocer el concepto de identidad”, añadió.

Aclaró que “la forma de lograrlo es mediante el reconocimiento a nuestros antepasados. Averiguar qué es lo que hacían, cuáles eran sus procesos y el folclore que envolvía todo esto, cuyas recetas, muchas veces están acompañadas de una historia familiar, recuerdos y fraternidad que son parte de la historia y vida de cada uno de nosotros”.

Generando oportunidades

En los últimos meses, y producto de la pandemia, muchos jóvenes se han volcado a levantar emprendimientos como una forma de obtener recursos ante la falta de empleos formales. “Hace 15 años o más, era impensado hacer vida gastronómica mediante un emprendimiento. A diferencia de hoy, donde se ha presentado como la gran oportunidad para desarrollarse, ya que entrega la posibilidad de ser dueños de tu tiempo, trabajo y sacrificio”, indicó.

“Sin duda, es el momento para creer en tus potenciales y habilidades, ya que el emprendimiento como tal es una forma de ganarse la vida honestamente y donde lo único que se requiere es respeto por la profesión, conocimiento, orden y creer que son profesionales”, concluyó.

Historia de emprendimiento

Con más de tres décadas dedicado al rubro gastronómico, la historia de Benito Tello deja de manifiesto que no existen imposibles, especialmente cuando las cosas se hacen con convicción. El dueño de los restaurantes y centro de eventos “Donde Benito”, y actual alumno de la carrera Gastronomía Internacional y Tradicional Chilena de la sede Santiago Centro, se ha transformado en un referente no solo para sus compañeros y futuras generaciones de cocineros, sino que también ha obtenido el respeto de toda una comunidad educativa.

“Hace 30 años me inicié en el mundo de la gastronomía con un emprendimiento donde te das cuenta de que es uno de los mejores negocios. Incluso te permite ser más útil a la sociedad, dando trabajo y oportunidades que se torna un sostén para muchas familias”, señaló.

Su primer acercamiento a la cocina fue a muy temprana edad. “Recuerdo que en el campo se hacían cazuelas, carbonadas y porotos. Y esto no iniciaba yendo al supermercado, sino que, en el gallinero, sacrificando el ave, y ahí fue donde comencé a enamorarme de la cocina, sus sabores y olores”.

“Mi vida ha sido la gastronomía. Empecé con las empanadas y el pan amasado con una banderita blanca. Siempre hay que partir por lo más pequeño y además porque uno debe pasar por todos los procesos y en la vida que te dejan una enseñanza y aprendizaje que te permite ver cómo vas subiendo y le vas ganando a la vida”, aclaró.

A los 14 años quedó huérfano y se vio en la obligación de trabajar para cuidar a sus hermanos. Un año más tarde, ingresó a trabajar a una fábrica de empanadas, lugar donde estuvo por cuatro temporadas. Posteriormente, se desempeñó como guardia de seguridad en Fantasilandia por 15 años. Ahí aprendió una serie de procedimientos que le permitieron afrontar de mejor manera su emprendimiento.

Trabajo y perseverancia

‘Don Benito’ aclara que “para ser un buen empresario, primero debes ser un buen trabajador. Hoy, la juventud quiere hacer las cosas rápido. Cuando la meta es mucho más lejana y difícil de alcanzar, se torna más interesante de afrontar. Quienes trabajamos en gastronomía tenemos una tremenda responsabilidad porque estamos contribuyendo a una buena salud de las personas”.

“Mi sueño es llegar a tener un instituto y ser un aporte a la educación profesional para aquellos alumnos que requieran mucho más de la gastronomía nacional”, remató.

Charla "Gastronomía como movilización social".

Charla "Gastronomía como movilización social".

Charla "Gastronomía como movilización social".

Charla "Gastronomía como movilización social".

Charla "Gastronomía como movilización social".

Charla "Gastronomía como movilización social".