“Para ser parte de esta industria, la perseverancia y la pasión es mucho más importante y gratificante que el talento”

Jorge Ignacio Pereira Suárez (26), egresado de Diseño de Videojuegos del CFT Santo Tomás, sede Concepción, actualmente es uno de los desarrolladores de Octeto Studios, reconocida agencia creativa que se ha convertido en referencia en la industria global del juego. 

Proveniente de una familia humilde en Concepción, contó que a pesar de las dificultades que se le han presentado en la vida, siempre ha tenido el apoyo de quienes lo acompañan desde pequeño y a lo largo de sus estudios y vida profesional, su mamá y hermano mayor.

“Mi mamá me crío sola y con mucho esfuerzo, por ello, mi familia ha sido la mejor motivación para seguir cuando las cosas se ponen difíciles, es imposible que esté donde estoy si no fuera por ella, ya que siempre me motivó a aprender más y a no quedarme solo con lo que se ve en la sala de clases. Al principio, ella no creía que en el área de los videojuegos se pudiera hacer carrera; pero se terminó de convencer una vez vio el esfuerzo que uno pone en esto y que hay campo laboral”, expresó el tomasino.

Pereira, además de ser desarrollador también ha esta

do involucrado en el diseño de niveles y un poco de modelado en 3d, experiencias que lo han llevado a ampliar sus conocimientos en el área y a establecer un contacto directo con los que se dedican a elaborar las experiencias de juego, mecánicas, apartado visual y los distintos sistemas de juego, los Game Designer. A pesar de que no trabaja como diseñador, para él todo es un engranaje en esta área, ya que darle vida a toda una experiencia de juego, involucra un proceso complejo en la que tienen que intervenir al unísono, distintos profesionales.

“Este trabajo puede sonar más o menos simple, pero en realidad no lo es. Un diseñador no está trabaja solamente en un proyecto sino que en 3 o más; tanto los desarrolladores como los game designer tienen que trabajar a la par y tener una capacidad de comunicación bastante grande dado que debemos seguir las directrices del cliente o del jefe de proyecto, bajar estas ideas a definiciones concretas, específicas y que se ajuste al juego, validar estas ideas con el equipo de desarrollo, para luego volver a comunicar y ajustar los resultados desde el equipo al cliente u otros desarrolladores externos. Muy importante saber inglés y aprender a escuchar a los demás puesto que todos tenemos ideas distintas y aportamos de forma distinta al producto final”, expresó.

Un mundo desconocido

La historia de Jorge comienza a los 17 años, cuando empezó a interesarse en el desarrollo de videojuegos, básicamente porque tenía mucho tiempo libre. Con un Pentium 2 y sin internet, le entró la curiosidad de saber cómo se realizaban los juegos, y fue así, buscando en un cyber café, que llegó a un programa básico llamado Game Maker para plasmar sus ideas.  “Con este programa empecé a tratar de hacer cosas, digo tratar porque fue lo primero que quise hacer, luego de darme cuenta que era muy difícil hacer un juego de cartas, aprendí fue hacer un simple círculo que tuviera gravedad y chocara con una plataforma; me demore más de dos semanas y no pude hacerlo solo”.

Aunque años más tarde el tema de los videojuegos lo tomó como un hobbie, fue en unas vacaciones de 2014 cuando tuvo su primer acercamiento al desarrollo 3d con un lenguaje de programación formal de videojuegos. “En 2014 fui a mi primera Game Jam en la Santo Tomás, que es un evento donde, en equipos, se desarrolla un videojuego según una temática, ahí descubrí que en realidad me gustaba esta área más que la docencia. En 2016 dicté un taller extraescolar en distintos colegios sobre desarrollo de videojuegos enfocado a niños; en este punto fue cuando descubrí la carrera de diseño de videojuegos y me llamó la atención, ya que se enfoca directamente en el área que me interesaba. Desde que descubrí este mundo siento que es la resolución de problemas y la creación de experiencias lo que hace felices a los demás”, mencionó.

Uno de los mayores retos de Jorge en su paso por Santo Tomás, fue el ajustarse al poco tiempo que tenía para sumergirse en todas las áreas de esta carrera, que más que emergente y diversa busca abordar contenidos de diseño de juegos, arte, animación, programación, marketing y emprendimiento en solo 2 años.

“Lo más difícil para mí fue ajustarme a los distintos contenidos, recuerdo de mi paso por la carrera es la cantidad de apoyo que recibí, principalmente del jefe de carrera, para mostrar nuestros proyectos a un público real, tanto jugadores como otros desarrolladores. Gracias a eso, en 2017 y 2018 participé como expositor en eventos de videojuegos como Expogame y como participante en Ludopolis, lo cual me ayudó a tener más contactos con la industria nacional”, reveló.

Sobre sus inicios en Octeto Studios, indicó que fue aquí donde comenzó la magia, iniciando sus prácticas profesionales en 2019 para desempeñarse, desde entonces, en el área de programación. De esta manera, señaló que algunos de los retos que debe asumir como programador son: evaluar distintas tareas de los proyectos en los cuales está involucrado, implementar soluciones propuestas, ya sea un prototipo de alguna mecánica de juego; corregir errores, implementar interfaz, entre otros.

octeto“Actualmente, estoy trabajando como desarrollador backend para el proyecto de KimenPm (videojuego educativo para simular la gestión de proyectos), en Sky Ocean que es el segundo IP original de Octeto, el cual está en estado de prototipado, eso que aún falta bastante por hacer (puedes saber más en su cuenta en Twitter) y también estoy trabajando en darle soporte al juego Cyber Ops (en el que llevo trabajando más de un año como un eslabón más de un gran equipo) para la próxima actualización que se viene pronto, el juego está disponible en Steam a todo esto”.

Sí a las oportunidades

Para nadie es un secreto que una de las industrias que más ha crecido en los últimos años es la de los videojuegos, y que son muchas las historias que se cuentan sobre las dificultades que hay a la hora de conseguir trabajo en esta industria, especialmente en Latinoamérica. Afortunadamente este no es el caso de Jorge, durante su formación académica trabajó una temporada en Mister Glitch, empresa chilena que se ha dedicado en los últimos años a desarrollar videojuegos exclusivos. “Es bastante difícil encontrar trabajo en este rubro, aunque en los últimos años he visto multiplicarse la cantidad de ofertas laborales, incluso ahora con la pandemia; lo cual me deja bastante feliz porque esto demuestra que todo el esfuerzo de la industria nacional y latina ha dado frutos”, comentó Jorge.

 Sin duda, la industria local también está tomando una identidad propia y un lugar dentro del ámbito independiente; algo que se nota incluso desde cerca con la experiencia propia de Jorge como desarrollador. “Lo que más espero para el futuro de la industria en Chile, es que haya más empresas asentadas y profesionales que quieran sumarse a este rubro para que puedan económicamente vivir de esto, hay muchos desafíos que se presentan en el camino, pero lo más desafiante es no quedarse de brazos cruzados, tomar riesgos, oportunidades y sacar provecho de todas las experiencias posibles”, explicó el joven.

Es así como Jorge hace eco de la importancia del lema Santo Tomás “Tú puedes” entregando un mensaje a los futuros profesionales que deseen sumarse a esta industria, “Sí se puede, siempre y cuando se dediquen a estudiar, aprender por cuenta propia y motivarse a participar en eventos para darse a conocer en la comunidad. Esto no se trata de talento, sino de esfuerzo, en lo personal siento que me costó mucho aprender lo básico y que he fracasado muchísimas veces, pero la perseverancia y la pasión es mucho más importante y gratificante que el talento”.