Una investigación que contó con la participación de académicos de las escuelas de Enfermería y Kinesiología evidenció un promedio de seis horas diarias de uso de pantalla y 120 desbloqueos de smartphones entre adultos jóvenes universitarios.

El uso de teléfonos inteligentes forma parte de la vida cotidiana de los universitarios y puede influir en sus patrones de movimiento y sedentarismo. En este contexto, un estudio buscó evaluar el tiempo diario de uso de pantalla y la frecuencia de desbloqueos de smartphones, a partir de registros obtenidos directamente de aplicaciones móviles, y explorar su relación con los niveles objetivos de actividad física y conducta sedentaria en adultos jóvenes universitarios.

Entre los principales resultados, se identificó un uso elevado de estos dispositivos, con un promedio cercano a las seis horas diarias de pantalla y alrededor de 120 desbloqueos al día. Asimismo, se observó que una mayor frecuencia de desbloqueos se asociaba con más tiempo dedicado tanto a actividades físicas ligeras, como caminar lentamente o permanecer de pie, como a conductas sedentarias, entre ellas estar sentado o recostado.

Esta última relación fue más evidente en participantes con mayores niveles de obesidad abdominal, lo que abre nuevas posibilidades para comprender cómo los hábitos digitales se vinculan con los patrones de movimiento y la salud.

Uno de los principales aportes de la investigación es la utilización de métricas registradas directamente por los smartphones, en lugar de depender exclusivamente de información proporcionada por los participantes mediante autorreportes. Este enfoque permite explorar indicadores cotidianos y de fácil acceso, como la frecuencia de desbloqueos, para complementar el análisis de la actividad física y el sedentarismo.

El estudio contó con la colaboración de investigadores de distintas áreas, entre ellos el Dr. Esteban Quezada, académico de la Escuela de Enfermería, y Javier Russell Guzmán, MSc., PhD., académico investigador de Kinesiología de la Universidad Santo Tomás, quienes contribuyeron desde sus respectivas disciplinas al análisis de la relación entre comportamiento digital, actividad física y salud.

Los resultados plantean nuevas oportunidades para avanzar en la comprensión de los hábitos de los adultos jóvenes y, a futuro, aportar al desarrollo de estrategias orientadas a promover estilos de vida más saludables.