A raíz de la erupción del Volcán La Palma, en España, Gabriel Orozco Lanfranco, de la Carrera de Geología de la UST Santiago, destacó que en Chile la “Ley General de Urbanismo y Construcción establece restricciones al desarrollo en zonas de peligros naturales”.

Desde hace algunas semanas el Volcán La Palma, en España, entró en erupción, generando interés de expertos y la sociedad civil, debido a que la lava ha arrasado con viviendas cercanas y cuyas imágenes han dado la vuelta al mundo. En Chile, al ser un país volcánico, esto no pasó desapercibido. “Todos los fenómenos volcánicos presentan similitudes, en tanto su actividad superficial significa riesgos para la vida y las actividades humanas”, señaló el Geólogo Gabriel Orozco Lanfranco, Académico de la Carrera de Geología de la Universidad Santo Tomás Santiago.

El también Magíster y Doctor © en Volcanismo Oceánico complementó que dicho riesgo “engloba dos componentes: uno puramente natural, en muchos casos de carácter incierto, y otro componente que incorpora la presencia de actividades humanas, como asentamientos, infraestructura y sistemas. Mientras que el primero no puede reducirse, la responsabilidad sobre el segundo recae enteramente en la sociedad y su forma de relacionarse con estos lugares”.

Por este motivo, sostuvo el Profesor Orozco Lanfranco, en Chile “las autoridades deben encargarse de incentivar el estudio y mejor comprensión de estos fenómenos, con la finalidad de orientar las decisiones para la disminución del riesgo hacia niveles en que su gestión resulte más manejable”.

“Esto puede conseguirse mediante restricciones a la utilización de ciertos territorios, como asimismo mediante salvaguardas legales o financieras que faciliten la restitución de las pérdidas materiales”.

No construir cerca de volcanes  

Al ver las imágenes que llegaron desde España, surge la inquietud sobre la construcción de viviendas en las cercanías de un volcán en Chile. “En nuestro país, la Ley General de Urbanismo y Construcción (LGUC) establece restricciones al desarrollo en zonas de peligros naturales, entre las cuales se contempla el peligro de erupciones, y en mayor grado son los municipios los encargados de la aplicación de estas restricciones”, dejó en claro el Académico.

Agregó que en la actualidad, sin embargo, “se configura una paradoja de desconocimiento para la efectiva aplicación de esa legislación, mientras no se homogenice y complete la determinación oficial y detallada de todas aquellas zonas. En la última década, el estado ha incrementado notablemente el conocimiento en relación con las áreas potencialmente afectadas, aunque aquel trabajo aún está lejos de ser completado. De unos pocos volcanes se sabe mucho y el resto posee aún poco conocimiento científico”.

“En la última década, el estado ha incrementado notablemente el conocimiento en relación con las áreas potencialmente afectadas, aunque aquel trabajo aún está lejos de ser completado”.

Los más activos de Chile

Gabriel Orozco Lanfranco detalló que “en Chile existen cerca de 90 volcanes susceptibles de reactivación en el futuro, de los cuales 30 son considerados de alto y muy alto riesgo, ubicados en todo el territorio, aunque concentrados mayormente en la zona centro-sur, por existir mayor población expuesta. Los cuatro primeros de la lista son Villarrica, Llaima, Calbuco y el Nevados de Chillán. Este último en pleno proceso eruptivo”.

“Concentrados mayormente en la zona centro-sur, por existir mayor población expuesta. Los cuatro primeros de la lista son Villarrica, Llaima, Calbuco y el Nevados de Chillán”.

Afirmó que para monitorear dicha actividad y prevenir posibles desastres naturales está el Servicio Nacional de Geología y Minería (SERNAGEOMIN). “Es el encargado de realizar, tanto el estudio básico de los volcanes, como de administrar la red de monitoreo de actividad volcánica, cuyo objetivo es alertar tempranamente de cualquier cambio en las condiciones que pudiese anticipar alguna reactivación”, explicó.

El experto sentenció que “tras lo ocurrido en la erupción del volcán Chaitén en 2008, Chile fortaleció su capacidad de monitoreo. Actualmente, posee un sistema de alertamiento que ha mostrado su efectividad en las crisis de la última década. Los desafíos en el mediano y plazo se ubican en la mejor comprensión de los sistemas volcánicos y de sus futuras áreas de afectación, para fortalecer la capacidad de preparación y reacción de las comunidades ahí expuestas, y en la efectiva aplicación de restricciones en zonas potencialmente afectadas”.