El anime como herramienta de conexión intergeneracional

Para nadie es sorpresa que la diferencia etaria es algo que complica a la hora de comunicarse, los nuevos modismos, formas de expresarse, palabras coloquiales que pueden tener diversas interpretaciones o el trend del momento, hacen que al no estar al día, la conexión entre la generación z y la milenial se vuelva más difícil.

Para quienes trabajamos en el área de las comunicaciones con un público objetivo al cual superamos bastante en edad, nos genera una interesante tarea diaria de buscar llegar con el mensaje a las nuevas generaciones, utilizando las herramientas digitales disponibles e intentando conectar el mensaje para quienes rondan los 20 años. En este punto, es donde el animé viene a darnos una mano.

Remakes de full Metal Alchemist, Hunter X Hunter, Rorouni Kenshin, así como los reboot de Evangelion o las continuaciones de temporada de Dragón Ball o Pokémon, permiten conectar generaciones con un lenguaje que es entendible para ambos, y si bien este gusto no es universal, desde mediados de la década pasada (si, me refiero a 2010-2020, que ya cuenta como década pasada, aunque a muchos nos cueste asumirlo) la aparición de series como Attack on Titan y Demon Slayer, hicieron que este gusto se amplificara a las nuevas generaciones, haciendo que plataformas como Crunchyroll tengan el efecto que, al menos en Chile, tuvo programas como «El club de los tigritos» e «invasión».

Ejemplo de esto es lo que ha hecho Santo Tomás, quienes a través de sus redes han utilizado la pertenencia local y el animé para dar a conocer su programa de Bienestar y Salud Mental, permitiéndonos ver a los nakamas de One Piece recorriendo la sede de La Serena, a Hanamishi de Slam Dunk dando su último esfuerzo en las canchas de la sede Santiago o incluso con Frieren, que es más moderno, en las aulas de Concepción.

«Me crié viendo Capitán Tsubasa, Dragon Ball, Caballeros del Zodíaco, con disquettes de Pokémon Yellow. Hoy converso con el primer ministro sobre libros de Mishima, Kawabata y Murakami. En mi biblioteca tengo un apartado específico de literatura japonesa» destacó el ex presidente Boric en su visita al país nipón, entendiendo que está cultura no es solamente «los monos chinos» como se les solía llamar a comienzos de milenio, sino que es todo un engranaje que permite el movimiento de turismo, mercado, patentes e incluso tiene dos de las franquicias más rentables del mundo como lo son Pokémon y Dragón Ball que juntas suman un valor que supera 120 mil millones de dólares.

Entender este fenómeno es clave para quienes deseamos comunicar, ver el animé no solo como una moda pasajera, sino como un puente que une recuerdos del pasado con las tendencias del presente. El anime ha dejado de ser un nicho de infancia para convertirse en un dialecto universal que nos permite, sin importar cuántos años nos separen, seguir compartiendo las mismas historias, porque como nos enseña Frieren; los recuerdos del ayer con las semillas que florecen las conexiones del mañana.