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Embajadora InES Género UST participa en elaboración de orientación técnica del Ministerio de SaludOlas de calor: ¿Cómo salvar tus plantas en verano?

- El aumento de las temperaturas y las olas de calor obliga a prestar atención en el cuidado de las plantas durante los meses estivales. Christel Oberpaur, directora de la carrera de Agronomía de la Universidad Santo Tomás sede Santiago, recomienda un riego estratégico, sombra y manejo consciente para su supervivencia.
El verano es una de las estaciones más desafiantes para el cuidado de plantas, jardines y huertos. Las altas temperaturas y las olas de calor asociadas al cambio climático no solo afectan la calidad de vida de las personas, sino que también generan un impacto directo en la salud de las plantas, provocando estrés hídrico, quemaduras, caída de hojas y, en casos extremos, la muerte.
Frente a este escenario, la directora de la carrera de Agronomía de la Universidad Santo Tomás, sede Santiago, Christel Oberpaur, enfatiza en que el cuidado de las plantas en verano requiere algo más que aumentar la frecuencia de riego, y apunta a adoptar prácticas de manejo más conscientes, informadas y eficientes durante los meses estivales.
“Las plantas en general crecen de manera óptima a temperaturas entre 18°C y 26°C. Cuando se superan estas temperaturas durante el día, a las plantas se les dificulta absorber agua por las raíces, aunque haya humedad suficiente. Para evitar la deshidratación reaccionan cerrando sus estomas —poros ubicados mayormente en las hojas—, lo que frena la fotosíntesis y afecta su crecimiento y desarrollo”, explica la académica.
Optimizar el riego
Uno de los aspectos más relevantes —y que muchas veces genera confusión— es el manejo del riego. Generalmente, se tiende a creer que las plantas se deben regar con mayor frecuencia cuando hacer calor, sin embargo, la técnica es mucho más importante que la frecuencia.
Según Oberpaur, uno de los errores más comunes es regar en horarios inadecuados, cuando las plantas aún están expuestas al sol, y además mojar directamente sus hojas.
“Al sol, las gotas de agua se comportan como lupas, lo que puede intensificar la radiación y quemar aún más las hojas. Es preferible regar al atardecer o muy temprano en la mañana, de tal modo que el follaje esté seco cuando salga el sol”, advierte.
Asimismo, la especialista enfatiza que en verano no se trata de regar más, sino de regar mejor. El riego diario y superficial impide que el agua penetre hasta la profundidad donde se encuentran las raíces, limitando su capacidad de absorción y debilitando a la planta.
“Es preferible regar con menor frecuencia, pero de manera profunda, considerando el tipo de suelo. En términos generales, regar cada dos a cuatro días puede ser adecuado, dependiendo de la especie y del sustrato. En el caso de plantas en maceteros, se debe asegurar un buen drenaje y evitar siempre el riego a pleno sol”, concluye.
Plantas de interior y exterior
La diferencia entre plantas de interior y exterior también debe considerarse al momento de ajustar los cuidados durante el verano. Las plantas de exterior, que han crecido expuestas al sol, suelen mostrar menos efectos visibles ante las altas temperaturas, aunque también pueden verse afectadas en condiciones extremas.
En el caso de plantas de exterior cultivadas en maceteros, la académica advierte que el calor acumulado en los recipientes puede dañar severamente el sistema radicular. “A las raíces no les gusta el calor, ya que se aceleran sus tasas respiratorias y gastan más azúcares, debilitando la planta”, explica.
Por ello, se sugiere evitar que el sol caliente excesivamente los maceteros y privilegiar recipientes de colores claros —idealmente blancos— por sobre los plásticos oscuros, que absorben mayor temperatura. Si existe la posibilidad, una alternativa efectiva es enterrar parcialmente los maceteros en el suelo, lo que ayuda a regular la temperatura de las raíces.
Finalmente, las plantas de interior, acostumbradas a ambientes con menor radiación y temperaturas más estables, son especialmente sensibles a la exposición solar directa. En estos casos, se recomienda evitar ubicarlas al sol directo durante las horas de mayor intensidad.