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Desde Pisagua hasta Puerto Williams se desplegó la acción social de la que fueron parte las 23 sedes de la Institución. Asimismo, por primera vez, se recibieron alumnos y coordinadores extranjeros de la Universidad Católica de Ávila y Valencia.

Durante la última semana de julio de 2018, se llevó a cabo una nueva versión de los Trabajos Voluntarios de Invierno, en los que se realizó ayuda social a nueve comunas de Chile, caracterizadas por tener sectores con altos índices de vulnerabilidad. En total, 650 alumnos provenientes de las 23 sedes de la Institución viajaron a las localidades de Pisagua, Monte Patria, Quillota, Alhué, Paine, Teno, Quilaco, Puerto Saavedra y Puerto Williams.

En dichos lugares, los trabajos llevados a cabo por los voluntarios, organizados en cuadrillas, se concentraron en la construcción de mediaguas, camarotes y juegos para los niños. Asimismo, se realizó el recubrimiento interno de algunas viviendas y la recuperación de espacios públicos. En cuanto a las actividades sociales, los estudiantes se focalizaron en generar un ambiente de recreación y esparcimiento, en donde se les entregó compañía a adolescentes, adultos mayores y a las respectivas juntas de vecinos.

“Los lugares fueron escogidos a través de un profundo análisis que se hace de ciertas comunas en donde se busca beneficiar a un número importante de personas carentes de recursos. Nuestro principal desafío es contribuir a disminuir el índice de vulnerabilidad de ciertas familias que por diversas circunstancias no pueden acceder a beneficios que entregan distintos organismos públicos”, aseguró Juan Pablo Jacir, director de Gobierno estudiantil y acción social de Santo Tomás.

Estudiantes en acción

Ni el frío ni la lejanía fueron impedimentos para que los jóvenes universitarios ocuparan sus vacaciones para ayudar y trabajar con familias vulnerables de distintos sectores del país. En la comuna de Monte Patria, Juan Carlos Rosales, alumno y líder sede La Serena, destacó que este tipo de iniciativa le sirvió para “desarrollar habilidades blandas en los alumnos que vienen por primera vez y así motivar a nuevas generaciones para que se les genere ese espíritu de ayuda hacia los demás”.

En tanto, Daniela Valenzuela, alumna de Técnico en Enfermería de la sede Puente Alto, quien participó como jefa de la comunidad Huelquén en Paine, estuvo a cargo de coordinar algunos casos y de orientar a los voluntarios. “Costó que mis compañeros se pusieran de acuerdo, pero esta fue una muy buena experiencia. Es mi tercer voluntariado, pero el primero a cargo de un equipo. Esto me llena de energía, me gusta ayudar a la gente e incluso dejo de lado a mi familia durante una semana para venir a colaborar, ya que esto para mí es fundamental”, explicó.

También,  Hans Solorza, actual alumno sello Santo Tomás, manifestó sus impresiones del trabajo realizado en la comuna de Quilaco. “Estuvimos haciendo revestimiento de interior para la señora Carla, que tiene un bebé de seis meses y para quien todo es muy difícil. Loncopangue es una comunidad alejada de la comuna de Quilaco, cae nieve y es muy helado, es un lugar de difícil acceso, los negocios están lejos, los inviernos son muy crudos y nuestro objetivo, es al menos aportar para que su casa esté más calentita. Estamos entregando un granito de arena que hace la diferencia para estas familias”, finalizó.

Ayuda solidaria

Una de las novedades de esta versión de los trabajos voluntarios fue que por primera vez se recibieron a 17 alumnos y cuatro coordinadores provenientes de las universidades Católica de Ávila y Católica de Valencia en España, quienes se unieron a los equipos de trabajo desplegados en Alhué, provincia de Melipilla.

Si bien la ayuda social fue la protagonista de estas jornadas, los trabajos voluntarios cumplieron además otras funciones para la comunidad estudiantil. En la iniciativa se buscó acercar a los estudiantes de las sedes desde Arica a Punta Arenas, con el fin de que compartieran experiencias beneficiosas para su futuro académico y laboral, como también comprometerlos con mejorar la sociedad en la que viven, mostrándoles otras realidades y las formas en que pueden ayudar a distintas personas, al otorgarles herramientas que mejoren su bienestar.

“Es un aprendizaje en el ámbito de fortalecer el proceso de formación de nuestros estudiantes y a su vez, de poder interactuar con compañeros de otras sedes, donde logran experimentar en conjunto, una serie de vivencias que de seguro los marcará de manera positiva durante su permanencia en la Institución”, explicó Jacir.

Invierno 2018

Según el director de Gobierno estudiantil y Acción Social de Santo Tomás, todos los lugares de trabajo han tenido características especiales de acuerdo a su entorno y a los requerimientos de quienes viven en dichos sectores. Sin embargo, en esta versión destaca especialmente la ayuda brindada por la sede Punta Arenas, que realiza una intervención en la comuna de Puerto Williams, en específico, en la localidad de Puerto Toro.

“Nuestros estudiantes acompañados por el equipo DAE, han navegado más de 30 horas para realizar intervenciones podológicas y con adultos mayores. En Puerto Toro están trabajando en senderos y señaléticas con el fin de dejar a la comunidad un circuito de caminatas con las correspondientes demarcaciones. Construyeron también bancas en miradores y pintaron el cementerio”, comentó.

Además, en el extremo sur de Chile, los estudiantes han realizado distintos talleres hacia la comunidad y charlas de autocuidado para los trabajadores del mar. Estas iniciativas se desarrollan en coordinación con la Gobernación, la empresa privada y Carabineros de Chile, quienes brindan apoyo logístico y traslado de materiales.