Por primera vez en su historia la Corte Suprema eligió a una mujer como presidenta: la ministra Gloria Ana Chevesich. Esta noticia es importante por razones simbólicas, institucionales y sustantivas.

En lo simbólico, el hecho de elegir a una mujer por primera vez en más de 200 años de historia marca un hito en un poder del Estado que ha sido tradicionalmente masculino. No se trata solo de una cuestión de representación: el hecho da cuenta de algunos cambios , aunque tardíos, que vienen sucediendo en las estructuras de poder judicial, y visibiliza el acceso de las mujeres a los espacios de máxima autoridad institucional.

En cuanto a la relevancia institucional, la presencia de una mujer es relevante pues la presidencia de la Corte Suprema no es un cargo meramente ceremonial. Quien la ejerce cumple funciones clave, por ejemplo dirige el funcionamiento administrativo del Poder Judicial y presidir el pleno de la Corte Suprema, influye en la agenda interna del tribunal, en la organización del trabajo judicial y en la forma en que la Corte comunica sus decisiones.

La presidencia tiene un impacto relevante en la orientación institucional.

Por último, y en la dimensión sustantiva, el nombramiento de la Ministra Gloria Ana Chevesich sin duda permitirá visibilizar debates pendientes sobre desigualdades, género y violencia de y en la justicia en Chile.

Liliana M. Ronconi Doctora en Derecho Docente de Planta UST sede Valdivia