Estudiantes de Gastronomía demostraron sus conocimientos en muestra de maridaje de vinos y preparaciones culinarias

Actividad marcó el cierre del semestre de la asignatura Técnicas de servicio bar, vinos y coctelería, permitiendo a los futuros profesionales aplicar en un contexto real los principios del maridaje por afinidad y contraste, junto con fortalecer sus competencias de servicio, comunicación y atención de comensales.

Como parte de las evaluaciones finales del semestre, estudiantes de segundo año de la carrera Gastronomía Internacional y Tradicional Chilena del IP-CFT Santo Tomás sede Ovalle realizaron una muestra de maridaje, instancia en la que presentaron diversas preparaciones gastronómicas acompañadas de vinos cuidadosamente seleccionados, aplicando los conceptos de afinidad y contraste aprendidos durante la asignatura Técnicas de servicio bar, vinos y coctelería.

La actividad contó con la participación de docentes y colaboradores de la sede, quienes asistieron como público y degustaron las distintas propuestas elaboradas por los futuros chefs.

Durante la jornada, los estudiantes asumieron el rol de cocineros y garzones, explicando a los asistentes las características organolépticas de los vinos seleccionados, la razón de cada maridaje y el proceso de elaboración de las preparaciones, demostrando competencias técnicas y comunicacionales fundamentales para su futuro desempeño profesional.

El docente de la asignatura, Miguel Vega, explicó que esta evaluación busca acercar a los estudiantes a experiencias similares a las que enfrentarán en el mundo laboral.

En ese contexto, señaló que «el objetivo de la actividad es amplio, primero que los chicos adquieran la experiencia, y a través del maridaje, ya sea por afinidad o por contraste ellos puedan vivenciar la diferencia, las cualidades organolépticas, las cualidades de sabor y aroma, cómo reaccionan, por ejemplo, las distintas recetas frente a un vino con cualidades particulares».

Asimismo, destacó el nivel alcanzado por los estudiantes durante el semestre y el trabajo desarrollado en conjunto por el equipo docente.

«Los chicos hicieron buenas recetas, usaron las técnicas adecuadas, lo que demuestra que los profesores de talleres de cocina han hecho buena enseñanza y buena transmisión de sus conocimientos a las nuevas generaciones. El estudio con el maridaje lo pudieron implementar, proyectar y explicar fácilmente», afirmó.

Experiencias que abren posibilidades

Los estudiantes que participaron en la actividad destacaron el hecho de que estas experiencias expanden sus futuras oportunidades laborales, a la vez que les permiten compartir con la comunidad educativa los conocimientos adquiridos durante su formación.

Uno de los participantes, David Tapia, sostuvo que le «pareció una manera fantástica de poder aportar nuestros conocimientos aprendidos a lo largo de este año al público en general, porque no es solo tomar por tomar o mezclar tal comida con tal cepa, sino que hay una manera de poder mezclarlo en el cual pueda dar dos tipos de cosas, el contraste y la afinidad».

David además detalló las preparaciones culinarias que elaboraron para su evaluación. «Nosotros por afinidad tuvimos un crostino con un tapenade de aceitunas amargas, queso rallado de cabra, pimentón asado, piña y albahaca cortada en chiffonade, el cual degustamos junto con una cepa Carmenere. En el contraste fue una pulpa de cerdo con una salsa agridulce de piña», explicó.

De igual forma, Alexander Peña destacó el trabajo previo que implicó cada preparación y la posibilidad de innovar en las recetas, puesto que a su equipo de trabajo le correspondió preparar un ceviche de reineta.

«El proceso comenzó primero preparando los ingredientes básicos de la preparación, cortar verduras, preparar el pescado. En este caso nosotros no elegimos las preparaciones, pero modificamos algunas recetas, como el ceviche, que originalmente no contenía leche de tigre, pero decidimos añadirla y se potenció el sabor. Fue una experiencia enriquecedora, ya que pudimos aprender cómo presentar un vino con su maridaje».

La estudiante Anaís Castillo también relevó el desafío que representó desempeñarse tanto en cocina como en el servicio de mesa.

«Me pareció muy entretenida la actividad, un desafío totalmente estar en cocina y garzoneando y ayudando a mi compañero. Nosotros hicimos una modificación, ya que había que echarle anchoas a la pasta de aceitunas, pero no lo quisimos hacer porque es muy fuerte para el contraste suave que tiene este vino y creo que le acerté muy bien; la combinación fue perfecta, nada que decir y, antes de servir, lo probé y fue una explosión de sabores en la boca».

Además, valoró el impacto que estas instancias tienen en su desarrollo profesional. «Me sentí segura y cómoda con mis conocimientos, este tipo de experiencias abre muchas posibilidades, como poder realizar degustaciones de vino y enseñarles a más personas el conocimiento de los sabores en boca que puede dejar el vino».

Público sorprendido

Quienes pudieron asistir a la degustación quedaron gratamente sorprendidos por las preparaciones culinarias de los estudiantes y por el manejo de la información sobre maridaje.

Así lo reconoció Nancy Cortés, coordinadora del Área de Idiomas y docente, quien valoró además la evolución permanente de la actividad.

«Esta experiencia no es la primera vez que la vivo, siempre se nos invita a participar y lo que me llama poderosamente la atención es el hecho de que todos los años y todos los semestres son preparaciones diferentes. Nunca hay algo que se repite. Me gusta también que los estudiantes se desenvuelvan, que conversen, que nos comenten de qué se trata la actividad; eso también les refuerza mucho más su aprendizaje».

La muestra permitió que los estudiantes integraran conocimientos de cocina, enología, coctelería y servicio, enfrentándose a una experiencia práctica que replica situaciones reales de la industria gastronómica y fortalece las competencias que demanda el sector, consolidando el aprendizaje obtenido durante el semestre.