Estudiantes de Santo Tomás Los Ángeles destacan talento literario en el Concurso Sello 2025

La creatividad, la reflexión y el compromiso valórico marcaron el desarrollo del Concurso Sello 2025 en Santo Tomás Los Ángeles, instancia que convocó a estudiantes de distintas carreras a expresar, a través de la poesía y el cuento, el valor institucional de Respeto e Inclusión, inspirado este año en la figura de Gabriela Mistral. 

La iniciativa realzó el talento literario de la comunidad estudiantil y su capacidad de dialogar con los valores que forman parte del ADN tomasino. En la categoría poesía, el primer lugar fue obtenido por Katherine Poblete, estudiante de Ingeniería Agrícola, con la obra “El rostro de otro”. El segundo lugar recayó en “Mi luna y yo”, de Rodrigo Hueichapan, de la carrera Técnico en Construcciones Civiles, mientras que el tercer lugar fue para “Gabriela, voz del valle”, de Isaura González, estudiante de Técnico en Trabajo Social. Cada una de las composiciones abordó, desde distintas sensibilidades, la dignidad humana y la riqueza de la diversidad.

En la categoría cuento, el jurado distinguió en primer lugar a “En busca del mejor café”, de Valentina Sagredo, estudiante de Psicología, seguida por “La princesa y el caballero sin sombra”, de Rayén Rodríguez, de Psicopedagogía. Las obras destacaron por su profundidad narrativa y por la manera en que integraron el respeto y la inclusión como ejes centrales del relato.

El Concurso Sello 2025 se enmarca en el trabajo formativo que desarrolla la Dirección de Formación e Identidad Santo Tomás en torno a sus valores institucionales, los que cada año se abordan a partir de una figura que los haya encarnado de manera ejemplar. Este 2025, Gabriela Mistral, educadora, poetisa y Premio Nobel de Literatura, representó el valor de Respeto e Inclusión, entendido como el reconocimiento de la dignidad intrínseca de cada persona y la construcción de una cultura que promueva la igualdad de oportunidades y el sentido de pertenencia.

De esta forma, desde la poesía y el cuento, las y los estudiantes hicieron propia la invitación de Gabriela Mistral a educar y humanizar a través de la palabra, aportando miradas sensibles y diversas que reflejan una comunidad educativa capaz de escucharse, reconocerse y crecer en la diferencia.