A través de los años, hemos sido testigos de tomas de terrenos que principalmente se deben a la imposibilidad de contar con un lugar para vivir. También hemos visto situaciones que generan menos empatía, como son, las tomas de terreno para segunda vivienda o viviendas de veraneo, incluso simplemente para hacer negocios, lo que habla en esos casos de la mal entendida picardía del chileno.

Pero enfoquémonos en aquellos que lo hacen por necesidad. Con el tiempo, las cifras nos han mostrado los avances en las políticas de construcción de viviendas para combatir ese déficit habitacional, que hasta hace poco en nuestro país se consideraba de unas 300 mil viviendas, pero que, sin temor a equivocarme, se ha duplicado o posiblemente más que eso este último tiempo.

Esto ha provocado un aumento de las tomas territoriales por diversos factores que han confabulado en aumentar la precariedad habitacional, lo que nos ha llevado a ser testigos de situaciones como las mostradas hace unos días en los cerros de la comuna de Renca en la Región Metropolitana con un operativo de desalojo por parte de las autoridades. Comienza a verse un retroceso de varios años en las políticas de estado que buscan la entrega de soluciones habitacionales en nuestro país, presentándose un riesgo inminente para muchas personas que por necesidad buscan un lugar para vivir.

              Dicho lo anterior, es importante hacer un llamado a las autoridades – sobre todo a aquellas autoridades que serán elegidas el próximo mes de abril y en particular a los alcaldes – quienes tienen la obligación de conocer la realidad de su territorio. Con certeza, todos queremos que los campamentos y tomas de terrenos no existan, porque eso significaría que todos cuentan con un lugar digno para vivir, pero sabemos que para eso aún nos queda mucho camino por recorrer.

Al menos debemos preocuparnos por realizar los mayores esfuerzos para entregar soluciones habitacionales que estén disponibles en las políticas de estado y velar por la seguridad de nuestra comunidad, ya que somos testigos de ocupaciones que en el futuro corto plazo pueden generar tragedias indeseadas y que son totalmente evitables.

  • Tener especial cuidado en las ocupaciones que se presentan cerca de antiguos cauces de ríos, ya que en muchos lugares – con las ya conocidas disminuciones de precipitaciones – se encuentran esteros o antiguos cauces de ríos secos con terrenos pedregosos, pero sin presencia de agua, los que lentamente van siendo ocupados con la convicción de que nunca más volverán a tener un torrente, pero no consideran ese factor impredecible de la naturaleza, que podría destruir lo que han levantado con esfuerzo o incluso quitar la vida de sus propias familias.
  • También deben prestar atención en las construcciones que están en medio de quebradas que pueden ser víctimas de fenómenos aluvionales al combinarse factores climatológicos indeseados que provocan grandes desprendimientos y arrastre de todo lo que tengan por delante, incluyendo la vida de niños y adultos.
  • Preocuparse de la ocupación en laderas de cerros que presentan en los macizos una alta conformación de roca superficial, ya que no podemos olvidar que estamos en un territorio sismológicamente de los más activos a nivel mundial y que fácilmente pueden liberar grandes rocas que se desplacen a gran velocidad destruyendo todo a su paso, sin olvidar también las manifestaciones del mar en sitios del litoral con evidentes peligros de Tsunami.

Seamos empáticos con los que hoy necesitan nuestra ayuda, pero también seamos responsables para que nadie más pierda su vida por habitar territorios en peligro de destrucción.