China presentó un crecimiento de 6,9% en 2015 y se aleja definitivamente el ciclo de crecimiento a dos dígitos al que estábamos acostumbrados a ver hasta 2010, para a partir de ahí iniciar una contracción paulatina y sistemática.

La inversión en China está en niveles bajos, la utilidad de las empresas y especialmente aquellas con propiedad del Estado llegaron a caer 40% en promedio hacia fines del año pasado y con ello, la corrección del mercado bursátil que significó una caída discreta de los principales índices tuvo fundamento.

No obstante lo anterior, este año China seguirá siendo una de las economías de mayor crecimiento a nivel global, superada únicamente por India y Bangladesh. Si desglosamos por provincias; Chongqing, Guizhou y Tianjin seguirán creciendo a tasas cercanas al 10% este año atribuyéndose el mayor dinamismo a nivel global. Se trata de provincias interiores de China que mostraron relativa debilidad en los últimos 20 años, siendo desplazadas por la franja pacífico de China.Con el auge de nuevos sectores claves para China como son tecnología, equipamiento especializado y servicios, el flujo de capital humano y financiero se mueve ahora al centro-sur del país, región históricamente agrícola que ahora pasará a ser el nuevo polo de desarrollo del gigante asiático.

Hemos visto los efectos de la desaceleración de la franja pacífico con sectores más deprimidos como la construcción en Shanghai que ha precipitado el precio de cobre pero por otro lado, se abren nuevas oportunidades para Chile a un tipo de cambio competitivo (recordemos que el Yuan está anclado al dólar) especialmente en el sector agroindustrial.

No debemos olvidarnos de nuestro principal socio comercial sino reorientar nuestra estrategia exportadora acorde a los cambios estructurales que se nos están presentando en China.