Este domingo 25 de marzo se celebra a nivel nacional el día del Niño por nacer y la adopción. Su objetivo es crear conciencia en nuestro país acerca del valor de la vida humana en gestación y los caminos que podemos tomar para respetarla y cuidarla, como es el caso de la adopción.

Lamentablemente vemos cómo nuevamente la legislación se contradice a sí misma, pues justamente en estos últimos años se ha golpeado de manera horrorosa a los más inocentes de nuestro país, aprobando su eliminación bajo tres causales que no se justifican (para esto sólo basta informarse un poco y mejorar los servicios de atención a la maternidad).

Llama la atención que en tiempos en que se discute a gritos la no-discriminación en términos de derechos civiles para las mujeres y algunas minorías de la sociedad, se discrimine tan fuertemente -a través de una ley que lo permite y lo facilita directamente- a quienes son realmente los más débiles.

Lo que más sorprende es que sean las mismas personas que exigen estos “derechos civiles básicos” quienes defienden el derecho a discriminar a otras personas en gestación por motivos de enfermedad o circunstancias de origen, al extremo de quitarles la vida. La incoherencia se revela.

Esperemos que la ley 20.699 se extienda a otras acciones a favor de los no nacidos, la adopción y sus madres que requieren tanto apoyo. Que la no-discriminación se extienda a quienes no pueden pedirla y que son los que más la necesitan.