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En estos meses se va a agilizar la ley de carrera docente. De lo que sabemos a la fecha, se anuncia la “buena noticia” que la nueva carrera docente – cuyo proyecto ha demorado más delo previsto- estaría en condiciones de comprometer a un profesor/a recién recibido una renta de $ 800 mil, lo que es considerado significativamente mejor de lo que hoy percibe un/a profesor/a que se inicia en el ejercicio profesional.

“Habiendo escuchado a tantos expertos chilenos y extranjeros, me pregunto también, cómo hacer para que nuestro país logre que los más talentosos y los mejores elijan educar, y cómo  los que tienen una auténtica vocación y sensibilidad por la pedagogía decidan formarse como profesionales de la educación.”

Con sentido de realidad, hay que reconocer que este ingreso no será suficiente ni atractivo para los que sienten alto grado de sensibilidad por enseñar a otros, así como ayudarles a su desarrollo personal y proyecto de vida. Hace unos meses, la prensa informaba acerca de oportunidades de trabajo y rentas que se ofrecen para jóvenes médicos interesados en incorporarse al sistema público de salud. Esas ofertas eran cuatro veces más que lo que podría percibir un futuro profesor.
Encontrándonos en un escenario de reforma, y expectantes con lo que ocurrirá este año en lo que a formación de profesores se refiere, me pregunto si acaso esta renta podría modificar o condicionar las decisiones de jóvenes que están pensando como proyectarse en el corto plazo.
Habiendo escuchado a tantos expertos chilenos y extranjeros, me pregunto también, cómo hacer para que nuestro país logre que los más talentosos y los mejores elijan educar, y cómo los que tienen una auténtica vocación y sensibilidad por la pedagogía decidan formarse como profesionales de la educación. Entre muchas dimensiones, sin duda tener una expectativa de renta que demuestre que su decisión será debidamente remunerada al cabo de cuatro o cinco años de estudios universitarios, podrá ser un buen incentivo para atraer – más allá del slogan- a los que tienen una auténtica vocación.
Nos hacemos estas preguntas, desde la experiencia de años formando profesionales de la educación, desarrollando la pasión y el compromiso por transformar el mundo.