Según datos recientemente entregados por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), los últimos cuatro años han sido los más cálidos desde que se tiene registros y la temperatura planetaria aumentó 1° C respecto de la era preindustrial.

Paradójicamente, una mayor temperatura planetaria no es el problema, lo complejo es que esta condición trae una serie de anomalías climáticas de las que todos somos testigos.

En Chile, solo este 2019, han ocurrido grandes fenómenos climáticos. En Iquique, se registraron lluvias extremas con más de 10 mm de agua caída en solo tres horas; Calama, tuvo la quinta lluvia más intensa en 53 años; Santiago registró 38,3°C, la máxima diaria más alta en 109 años;  Valdivia vivió en enero 38,5° y la primera helada con solo -0,2°, la más baja en 54 años; y  Coyhaique, tuvo un récord de 35,7° y Puerto Natales de 30°.

La temperatura de la superficie terrestre y del océano seguirá en aumento a causa del impacto humano, esto trae consigo una serie de efectos colaterales negativos a nivel social, económico y medioambiental. No esperemos más, actuemos ahora, la tierra se manifiesta y hemos visto solo algunos de sus efectos.