Para nadie cabe duda, que la nueva economía del conocimiento es altamente competitiva, asociada a un mundo muy globalizado y en permanente cambio, que exige una formación sólida y el tener una serie de competencias que favorezcan la empleabilidad, y el emprendimiento.

En materia de emprendimiento, y entendiendo la importancia que esto implica para nuestra sociedad, debemos señalar en primer término que un emprendedor, es aquella persona que tiene una idea de negocio, la pone en marcha, asume los retos, aporta un capital, logra una rentabilidad, y a través de ello genera empleo, contribuyendo al desarrollo económico de su entorno.

No obstante, generar un emprendimiento no es un proceso sencillo y se requiere tener una serie de competencias prácticas, que distintos especialistas han vinculado con la utilización de la investigación, aprovechar las oportunidades, ser resiliente, capacidad de adaptación al cambio, habilidades comunicativas, liderazgo, aplicar pensamiento crítico, capacidad de trabajar en equipo, y de generar redes, entre otras.

Pero esta materia, es también un ámbito de preocupación por parte de la educación superior, convirtiéndose en una prioridad en la última década, dado que existe la necesidad de formar profesionales con capacidad para generar emprendimientos, que aporten en la dinamización de la economía y de esa forma aporten al desarrollo local.

Debemos agregar, que todo este trabajo de las instituciones de educación superior se ha vinculado con políticas públicas que apuntan a crear una cultura emprendedora, por medio de la formación de personas con aptitudes y actitudes, orientadas a la creatividad y la innovación.

En dicho contexto, los planteles educacionales se comprometen con el emprendimiento, a través de la creación de programas, que tienen como principales elementos que el futuro emprendedor conozca su entorno, los problemas que los afectan, fortalezcan sus habilidades personales, y luego tengan la capacidad para buscar oportunidades. Como ejemplo de esto, puedo hacer referencia a la labor que se realiza en Santo Tomás, con taller asignaturas relacionadas con la formación de emprendedores, innovación social, e investigación aplicada.

Todo este trabajo, sin duda contribuye a la formación de los emprendedores que se requiere en la sociedad actual, la cual necesita de personas creativas, que asuman responsabilidades, capaces de auto aprender, ser proactivos, que trabajen colaborativamente en red, para potenciar el desarrollo de social y económico de sus comunidades, por medio de la creación de empleos, y el impacto positivo en las personas.