Un plan de alimentación debe considerar suficientes carbohidratos para entrenamiento y depósito, según las necesidades físicas de cada jugador.

La buena nutrición en los futbolistas es fundamental. Permite mantener el peso y una condición física ideal, reduce el riesgo de lesiones y enfermedades y regulariza el alto rendimiento durante los partidos.

Dos nutrientes que no deben estar ausentes son el agua, vital para la mantención de la temperatura y las vitaminas antioxidantes, que protegen los tejidos del estrés que provoca el ejercicio intenso.

Durante un partido, la temperatura del cuerpo y las pulsaciones muestran el gran consumo de energía, debido a los esfuerzos intensos que realizan. Por lo tanto, debe consumir la energía necesaria tanto para el entrenamiento como para las actividades de la vida diaria.

La cantidad y calidad de alimento dependerá del período. No obstante, es básico que el plan de alimentación considere suficientes carbohidratos para entrenamiento y depósito, calculadas de acuerdo a las necesidades físicas de cada jugador.

El consumo de proteínas beneficia el metabolismo de los futbolistas, pues las enzimas promueven la formación de nuevos tejidos y reparación de los músculos.  Dos nutrientes que no deben estar ausentes son el agua, vital para la mantención de la temperatura y las vitaminas antioxidantes, que protegen los tejidos del estrés que provoca el ejercicio intenso.

El día del partido, un futbolista debiera ingerir entre 1 y 4 grs. por kilo de peso en carbohidratos durante las 6 horas previas, sin dejar de beber agua durante esa jornada y en los días previos. Si el clima es caluroso, lo recomendable es que tome 500 ml, 90 minutos previos al partido.

Si bien el fútbol está dentro de la categoría de “deporte de trabajo intermitente”, los jugadores realizan esfuerzos con diferentes intensidades durante 90 minutos o más y desde esa perspectiva, la nutrición debe ser considerada como parte del entrenamiento.