Según la Encuesta CASEN 2015, el 17,6% de la población tiene más de 60 años y para 2025 se espera que llegue al 20%. La natalidad, por otra parte, ha tendido a estancarse, aumentando por tanto la población de adultos mayores en relación con los más jóvenes.

Ante este fenómeno, la institucionalidad social está prestando mayor atención a las múltiples necesidades de estos usuarios, tras muchos años de su relativa invisibilización, es el ejemplo del IPS (Instituto de Previsión Social), que ha ampliado el foco desde lo meramente previsional hacia una mirada integradora para el desarrollo humano, o el de SENAMA, que busca posicionar a los mayores como sujetos de derechos específicos y generar insumos para un diseño más pertinente de las políticas sociales.

Teniendo en cuenta este contexto, las posibilidades de colaboración entre las organizaciones público/privadas y las instituciones de Educación Superior representan una oportunidad invaluable de contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos más experimentados. La generación de conocimiento sobre la adultez mayor a partir de la investigación y la formación de capacidades profesionales pertinentes para prestarles servicios adecuados, considerando la incorporación de estas temáticas en los planes de estudio, aparecen como desafíos estimulantes.

Actualmente es evidente que aparece el reto de profundizar en la distinción entre las llamadas tercera y “cuarta edad”. Dada la prolongación de la esperanza de vida, se han hecho más visibles las situaciones de personas de más de 75 años que se encuentran en situación de fragilidad y dependencia, a quienes nuestra sociedad no provee un soporte adecuado. Esto, se ve agravado por el aumento de las enfermedades crónicas de origen cardiovascular y demencias, que requieren de apoyo específico tanto para el afectado como para sus familiares. Es así como desde las Ciencias Sociales y de la Salud urge investigar y potenciar las posibilidades que ofrece el trabajo de redes, tanto en lo institucional como en lo familiar y comunitario.

Otras implicancias… la familia

Resulta interesante además ampliar la mirada respecto del impacto de los cambios demográficos comentados,  diversos estudios constatan el aumento en la esperanza de vida y disminución de la tasa de nacimientos, los cuales han implicado un mayor tiempo para que los abuelos ejerzan su rol, además al haber menos niños, las relaciones que se establecen entre abuelos y nietos son más exclusivas y duraderas. Por otro lado, la mayor participación de la mujer en el trabajo y la existencia de familias monoparentales, da lugar a que muchos abuelos se vean implicados en la crianza y educación de los nietos, transformándose así en figuras claves de apoyo emocional y económico para las familias actuales.

Si bien se mencionó la deriva menos positiva del envejecimiento, es necesario precisar que muchos de los abuelos de hoy no son los de antaño, el estereotipo de anciano pasivo y distante sentado en una mecedora no es lo que prima en la actualidad, hoy se desarrollan vínculos de mayor cercanía y simetría entre abuelos y nietos. El convivir con los abuelos es una oportunidad de crecimiento y desarrollo maravilloso para los niños y para los mayores la posibilidad de revitalizarse y llenarse de cariño, así lo muestran estudios desarrollados en España, estableciendo que la mayoría de los abuelos dicen que los nietos les ayudan a sentirse útiles, jóvenes y felices.

Es así como por un lado, los más pequeños pueden compartir la alegría del descubrimiento de lo simple, de la novedad constante, entregar su energía que parece no agotarse y por supuestos regalar su ternura que no se acaba. Por su parte, los abuelos les proporcionan a los niños el reposo y la pausa, el conocimiento basado en la  vivencia, los relatos familiares y de la historia en primera persona

Esa es la invitación que debemos recibir desde la academia, la importancia de vincularlos con diferentes organizaciones públicas y privadas para profundizar la mirada a este grupo atareó, y lograr aunar esfuerzos para que cada uno le aporte al otro desde su rol y juntos seamos capaces de fortalecer las políticas y acciones destinadas  a generar mayor bienestar y calidad de vida a nuestros adultos mayores.