Como es conocimiento público, CODELCO actualmente enfrenta uno de los momentos más complejos en la historia de la cuprífera estatal. Esto principalmente por el ciclo de los precios internacionales que ha llevado al cobre a valores bajo el horizonte que se ha tenido en los últimos años. Junto a ello, mayores costos de explotación debido a los menores índices de productividad, yacimientos con leyes bajas, costos energéticos, capital humano, entre otros. Y finalmente, los compromisos con el Estado que no le ha permitido capitalizar todas las utilidades que en los tiempos de bonanza se alcanzaron. A su vez, el país vive un momento político-social donde la ciudadanía es exigente a la hora de evaluar los resultados; y por consiguiente, la minera en su rol en el ámbito público, no se escapa al escrutinio de la gente.

Ante este escenario, hay ciertos caminos que deben ser asumidos con firmeza para mejorar la actual situación. Será muy importante en los próximos años, tanto para CODELCO como para la industria minera, el maximizar la producción de mineral con una gestión eficiente en todos los niveles, incorporando tecnologías en todo ámbito y, sin duda, poner a la  innovación como eje fundamental para el desarrollo y competitividad en un mercado complejo como el minero.

Esto debe materializarse manteniendo el foco con las comunidades, pensando en el medioambiente, sustentabilidad de los recursos y la seguridad operacional de la fuerza laboral; dimensiones que afectan los resultados cuando no están interiorizadas en la cultura de la organización. Días atrás se lamentó la muerte de dos trabajadores en la división Chuquicamata, donde situaciones como éstas generan estrés en los trabajadores afectando la producción.

Un reciente estudio de una consultora de reputación corporativa, puso a CODELCO como la empresa más atractiva para trabajar en nuestro país. Ese reconocimiento y prestigio no debe perderse porque demuestra que la estatal es el activo más valorado del país.