El envejecimiento de la población es un fenómeno que afecta a todos los países a nivel mundial. Este cambio se debe a una baja en la tasa de natalidad y mortalidad e implica un proceso de transformación de la estructura etaria y social de la población, así como una reflexión acerca de temas relacionados con las condiciones vida que les posibilitan una vejez satisfactoria.

En este contexto, el tema de la jubilación y la vida después del retiro laboral, cobra relevancia. La jubilación constituye uno de los cambios vitales más significativos para las personas ya que durante la vida activa se destina una gran cantidad de tiempo al trabajo y sus exigencias, por lo que al abandonar esta rutina se producen importantes transformaciones sociales, económicas y familiares.

Entre los aspectos de mayor impacto en la calidad de vida de las personas mayores se encuentra el económico.

El funcionamiento del actual sistema de pensiones y los bajos montos que entrega, conllevan que al momento de jubilarse deban vivenciar un drástico cambio en sus vidas, percibiendo ingresos muy inferiores a los que estaban habituados cuando se encontraban activos en el mercado laboral.

De esta forma, el estilo de vida debe modificarse radicalmente obligando a priorizar necesidades básicas, postergar la satisfacción de otras; en algunos casos, continuar trabajando informalmente e inclusive depender de algún familiar que pueda proveerles de apoyo económico y social.

Ante este escenario, la jubilación representa, para la mayoría de los adultos mayores, el inicio de una fase de falta de sentido de vida, incertidumbre, angustia y preocupaciones por la calidad de vida futura; en circunstancias, que debería constituir el momento vital u oportunidad para desarrollar todas aquellas actividades que se postergaron por las responsabilidades laborales.

El desafío hoy es un abordaje positivo y planificado de esta nueva realidad, generar estrategias que permitan a las personas adaptarse al nuevo rol, mejorar el sistema de pensiones, entregar apoyos y herramientas que permitan vivir de manera digna como así también preparar y adaptar a la sociedad para permitir a los adultos mayores ser participantes activos de su funcionamiento, todo lo anterior, de manera de lograr que la etapa de la vejez se viva con una mejor calidad de vida.