Envejecer con dignidad: un compromiso entre generaciones

Al cerrar el Mes de las Personas Mayores, resulta necesario reflexionar sobre cómo nos estamos preparando para envejecer como país. Según los datos del Censo 2024, las personas de 60 años o más representan el 19,8% de la población de Chile: prácticamente una de cada cinco personas. Además, las cifras provisionales de 2025 sitúan la fecundidad en 0,99 hijos por mujer. Estos datos nos invitan a pensar en las condiciones en que vivirán las generaciones actuales y futuras.

Desde enfermería y la salud pública, este escenario plantea una pregunta esencial: ¿cómo aseguraremos cuidados, compañía y autonomía durante la vejez? Si las redes familiares se reducen y los apoyos públicos y comunitarios no se fortalecen, podríamos enfrentar mayores dificultades para acompañar a quienes necesiten ayuda, una sobrecarga de las personas cuidadoras y más necesidades de atención sin respuesta.

Abordar la baja natalidad requiere políticas sostenidas que permitan a quienes desean tener hijos hacerlo en mejores condiciones: acceso a vivienda, estabilidad laboral, servicios de cuidado infantil y corresponsabilidad en la crianza. Sin embargo, sus posibles efectos demográficos tomarán décadas. Las personas mayores necesitan respuestas hoy, y su bienestar debe estar garantizado independientemente de si tienen hijos.

Por ello, debemos avanzar también en cuidados domiciliarios que permitan a las personas mayores recibir atención en su entorno y mantener sus vínculos cotidianos. Prevenir la dependencia implica actuar a tiempo: promover la actividad física, una alimentación adecuada, prevenir caídas y reconocer dificultades que puedan afectar su autonomía. También es necesario apoyar a quienes cuidan, mediante orientación, capacitación y oportunidades de descanso, y generar espacios de participación donde las personas mayores puedan compartir, aportar y sentirse parte de su comunidad.

Enfermería tiene un papel relevante en estas acciones. Desde la atención primaria, puede identificar necesidades de apoyo, enseñar cuidados que las familias puedan realizar en el hogar y acompañar las decisiones sobre la salud. Esto requiere escuchar a cada persona mayor, reconocer sus capacidades y respetar sus preferencias. Cuidar significa también ayudar a que siga tomando decisiones y realizando, por sí misma, las actividades que le dan sentido a su vida.

Cerrar este mes debe ser una oportunidad para renovar un compromiso permanente. Envejecer con dignidad requiere decisiones presentes: construir un país donde vivir más años signifique también vivir con bienestar, vínculos y oportunidades.