El Día Universal del Niño y el momento constituyente

El Día Universal del Niño, que se celebra todos los años el 20 de noviembre, es un día dedicado a todos los niños y niñas del mundo. Es un día para reflexionar por los avances conseguidos, pero por sobre todo, es un día para llamar la atención sobre la situación y desafíos que enfrentamos en nuestros países para la protección y garantía de sus derechos. En un nuevo aniversario, este 2020 nos ha enfrentado a situaciones de extrema excepcionalidad que nos hacen reflexionar aun más sobre estas cuestiones.

Es oportuno hablar de ello, en el “momento constituyente” – en el concepto de Frank – que vivimos como país. Este episodio histórico por el que atravesamos por la inédita posibilidad social y política de definir las reglas fundamentales de nuestra democracia y del país que queremos. Es un momento de transformación de valores fundamentales donde debemos apelar a la institucionalización de demandas sociales albergadas por tanto tiempo. En esa línea y a 31 años de la ratificación y firma de la Convención sobre Derechos del Niño, Chile no solo está en deuda.

Tiene una oportunidad histórica de avanzar hacia un cambio cultural, hacia el reconocimiento de los derechos humanos infantiles como proyecto político propio de un país democrático que sitúe constitucionalmente a los niños y niñas como sujetos de derechos.

Los niños y niñas tienen derecho – consagrado en la Convención – a participar de los asuntos que los involucran, en el ejercicio ciudadano como plantea Marshall, que implica la construcción de sus sociedades. Por ello, no nos podemos permitir dejarlos fuera de este debate y sostener por más tiempo su invisibilización. Es imperativo superar la mirada adultocéntrica en todos los ámbitos de la construcción de las decisiones de política e incorporarlas/os en su amplia diversidad.

Chile necesita un acuerdo real en materia de infancias, con un Estado que asuma su rol de garante principal y donde las circunstancias de los niños y niñas sean asumidas como problemas públicos políticamente relevantes.

Porque las infancias son un tema político, es necesaria su participación e inclusión en el nuevo orden constitucional del país que pretendemos construir entre todos.